Karina Viñansaca, de 21 años, lucía un vestido y velo crema durante la misa de ayer en la parroquia Jesús del Gran Poder, vivió un día muy especial ya que recibió el cuerpo de Cristo (tomó el vino y la hostia) por primera vez en su vida, precisamente en un Domingo de Resurrección como el que se vivió en muchas iglesias de la urbe.