De sangre samborondeña

María Leonor Jiménez en su despacho. Fotos antiguas del cantón. María Leonor fue la primera reina de Samborondón, en 1956.
María Leonor Jiménez en su despacho.
María Leonor Jiménez en su despacho.
Fotos antiguas del cantón. María Leonor fue la primera reina de Samborondón, en 1956.
Fotos antiguas del cantón. María Leonor fue la primera reina de Samborondón, en 1956.
1 de Noviembre, 2012
1 Nov 2012

Es nieta de uno de los samborondeños que formaron parte de las montoneras que acompañaron a Eloy Alfaro en sus batallas. Su abuelo, Francisco Jiménez y Viteri, también fue dueño de la antigua Casa Municipal, ubicada frente al parque central de la ciudad y de 17 haciendas.

María Leonor Jiménez Camposano tiene identidad samborondeña y a sus 17 años fue la primera reina del cantón. “Lo que siempre hago es decir lo mejor de mi gente, el orgullo por mis raíces”, expresa.

La casa fue restaurada en el 2011 por el actual Municipio. Ahora luce como un museo y se conservan ciertos objetos que fueron de su abuelo, personaje al que recuerda como un hombre revolucionario, quien siempre ayudó a su pueblo. “Era moreno, pelo casi rojo y ojos verdes”. Agrega que era un político activo en la línea de Eloy Alfaro. Fue asesinado justo en el parque central de la ciudad. “Esa casa, cuando lo mataron a mi abuelo, la convirtieron primero en una escuela fiscal”.

María Leonor nació el 28 de marzo de 1939, en su casa, frente al malecón, con la ayuda de la tía Carlota (+). Sus padres fueron Rafael y María Victoria. “Mi mamá contaba que yo desde que nací siempre era tan inquieta que casi ella no alcanzó a llegar a su dormitorio. Iba subiendo las escaleras y nací”.

Es la cuarta de siete hermanos: Mercedes, Rafael, Toyita (+), Francisco (+), Jacinto (+) y Leonardo (+). Se casó a los 22 años con José Viteri y juntos tuvieron cuatro hijos: Yule José (+), Cinthya, Pinky y Nathalie.

María Leonor salió de su cantón a los 11 años de edad, lo hizo en lancha, como se acostumbraba en aquel tiempo porque no había una carretera. “En el Samborondón antiguo la única forma de llegar era en lancha”, recuerda.

Sin embargo, siempre regresaba en invierno a pasar las vacaciones. “Andaba en el río, nadaba ahí. El río llegaba hasta el filo de la casa de nosotros, frente al malecón. Samborondón era el balneario de la gente adinerada de Guayaquil”, cuenta.

La primaria la estudió en el cantón, en la escuela Marianita, ahora llamada Manuela Romero de Massabot. La secundaria la hizo en el colegio nacional Guayaquil.

Es abogada en Derecho Familiar y Penal. En 1977 fue asesora jurídica del Municipio de Samborondón. “En esa fecha todas las autoridades éramos mujeres”. También fue presidenta de la Corte Provincial de Justicia del Guayas desde el 2010 hasta el 2011.

En lo personal
Conversar con María Leonor sobre Samborondón es regresar a la época en la que aún no era cantón. De hecho, el álbum de fotos donde conserva imágenes que le regaló su tía Carlota (+), lo delata.

Su familia y amigos aún los conserva en esta ciudad, pero también nombra familias del cantón como Varas Samaniego, Varas Peñafiel, Huerta Montalvo y Massuh, familia de Cruz María vda. de León Febres-Cordero.

De su abuelo también recuerda que tenía dos lanchas en las que transportaba profesores de Guayaquil hacia el cantón para que educaran a sus once hijos. Sobre el genio de él, comenta: “Cuando la gente lo veía caminar con su bastón en el brazo y el sombrero a un lado, lo saludaban, pero cuando el bastón iba bailando, nadie se le acercaba”.

Durante su cargo de asesora, María Leonor evoca cuando sus tacos se enterraban en las escaleras de la Casa Municipal. Ante esto, organizó una minga de limpieza.

Si hablamos de ciertas costumbres del cantón, como andar a caballo en los rodeos montubios o comer el típico seco de pato, María Leonor es experta. Agrega que extraña los pastelillos de pollo y el arroz con gallareta.

Dentro de la cultura samborondeña están los galleros, y el padre de María Leonor lo era. Cuenta que antes, en una pelea de gallos, se apostaba hasta haciendas.

Aunque ya no vive en Samborondón, pues reside en Guayaquil, María Leonor es una de las invitadas de honor, todos los años, para las fiestas de cantonización.

Afirma que antes el pueblo era muy bonito, y cree que aún le falta mejorar en infraestructura. “Se han desarrollado mucho las ciudadelas, son bonitas y llenas de comercio, pero a Samborondón, el pueblo, me parece que le falta más desarrollo y recuperar su identidad”.

Dicen de ella
“Cuando mi hermana tenía 2 años se ponía los polvos de mi mamá y se mojaba la cabeza. Se sentaba en el primer escalón y le encantaba oír la radio”.
Rafael Jiménez
Hermano

De sangre samborondeña
Gran Guayaquil
2012-10-31T10:01:01-05:00
El Universo