Nació el 2 de agosto de 1927 y aunque estaba radicado en Guayaquil, fue un apasionado del campo costeño y de la cultura montubia. Siempre pregonaba ser un modesto campesino y legítimo hombre de campo.

Al igual que sus ancestros, se dedicó a la ganadería y al cultivo de cacao; de allí su experiencia sobre las costumbres y tradiciones. Fue un maestro y referente de la identidad costeña.

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Aficionado desde siempre a los caballos, era una autoridad en el manejo y crianza de equinos, y fundador y presidente vitalicio de la Asociación de Criadores de Caballos de Paso del Ecuador.

Por aquella razón fue asiduo asistente y juez de los rodeos montubios del 12 de octubre de cada año en Salitre, Palenque, Samborondón, Baba, Colimes, Naranjal, etcétera, donde era recibido con banda de pueblo y mucho cariño, pues a más de sus conocimientos en las ‘artes’ del rodeo era muy querido, ‘mentado’ y considerado una leyenda del campo costeño.

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Hugo Mata hacía honor a la cita del folclorista Justino Cornejo que decía: “No podemos hacer patria dando las espaldas a la tradición”, por eso era común su presencia en las fiestas vestido con su blanca cotona, su infaltable sombrero “Montecristi”, su “plazarte” y su inseparable poncho costeño.

Hugo Mata falleció en enero del 2011 y tanto aquí como allá en los campos litoralenses, montado en su brioso caballo Telégrafo formó parte inconfundible del escenario donde viven y trabajan los hombres de bien.

Panal de perlas, música, quereres..., hay tanta magia en tu adorado
suelo que todo el que te mira piensa que eres, sin duda alguna,
capital del Cielo...

Pedro E. Ribadeneira,
guayaquileño.