Ellos son hinchas desde que tienen uso de razón. El amor al equipo eléctrico nace desde sus padres, recuerdan tanto Javier Benites como Glenda Figueroa y Marcel Morán. Los tres se catalogan como azules hasta la muerte.
Javier, administrador de la picantería Pez Eléctrico, cuenta que desde los 6 años es seguidor del Ballet Azul. No olvida que cuando era niño su familia lo llevaba a los partidos del equipo que se realizaban en el estadio Modelo. Fue en este lugar donde su padre le empezó a inculcar la fidelidad y lealtad hacia los colores del club.
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“A veces cuando había partido me subía por las gradas, no me importaba caerme, porque sabía que debía ver a mi equipo a pesar de no tener dinero para la entrada”, recuerda.
El fanatismo es tal que cuando pierde su club llora, ya que siempre quisiera verlo como un triunfador.
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El azul es el color que predomina en su local de comidas ubicado en los bloques de Aparnor. Aquí también se puede encontrar un escudo de Emelec en una de las paredes, además de fotografías con jugadores que lo han visitado. Tiene una especial con Carlos Alberto Juárez, al cual lo considera como el jugador insigne del club.
Banderas, camisetas y llaveros también forman parte de su colección. Ayer regresó al estadio luego de haber estado ausente por casi un mes debido a un problema físico en su pierna.
Todo por el club
Para honrar a su padre fallecido, Glenda Figueroa, moradora de Sauces VII, decidió ser eléctrica. Para ella ser azul no es una cuestión de vanidad, es más que un sentimiento.
Hace siete años se acercó más al club, iba al estadio constantemente y también formó parte del grupo de cheerleadears que animaban antes de los partidos.
Señala que hay muchas mujeres que son noveleras y por esto no les gusta ir al estadio. “La mujer que quiera entrar a la barra debe estar dispuesta a saltar y cantar por el equipo”, asegura Figueroa.
Colecciona desde camisetas oficiales hasta banderas. Sus mayores tesoros son las prendas que obtuvo de Jorge Ladines y Marcos Mondaini, además del traje de cheerleader.
Actualmente, por cuestiones laborales, no puede ir a varios partidos, especialmente a los de Copa Libertadores, pero eso no ha sido impedimento para poderlo acompañar en los momentos más trascendentales. “Recuerdo que para la final con Liga en su estadio viajé sola a las 22:00 porque tenía un evento del trabajo. Fui sola ya que nadie se atrevió a acompañarme. Llegué a las 05:00 del siguiente día y por desgracia perdimos ese partido”, manifiesta Figueroa.
El club también le ha servido para homenajear a uno de sus grandes amigos que la acompañaba al estadio. Luego de que este falleciera hace dos años le confeccionaron una bandera y la colocan en cada partido en la localidad Pío Montúfar.
Figueroa aclara que el amor hacia Emelec se transmite desde la hinchada a sus jugadores. “A pesar de que nos dicen que tenemos un estadio pequeño, esto ayuda a sentir más el amor por el equipo, nuestra hinchada canta más cuando se está perdiendo”, añadió.
La música del Bombillo
Del bombillo soy y eres la alegría de mi corazón, eres la vida, eres la pasión, daría la vida por verte campeón. Todo hincha azul reconoce estas palabras en cualquier lado. La letra forma parte de la canción Del bombillo soy, interpretada por la banda musical Boca del Pozo.
Uno de sus integrantes es Marcel Morán, morador de la Alborada. El amor del club le nace desde que tenía 4 años, cuando su padre lo llevó por primera vez al estadio Modelo para ver un partido.
Mientras crecía su afición por la música también iba ganando terreno, por lo que ante la propuesta de Javier Tobar de formar una banda para el club decidió aceptar. Desde allí pudo vincular sus dos pasiones en una sola. El hablar de Emelec lo inspira hasta el punto de componer varias canciones. Actualmente prepara tres temas, dos vinculados al club y uno a su eterno rival (Barcelona).
Como hincha nos comenta que jamás debe faltar la camiseta del Bombillo, la lleva a todos lados. Mantiene una amplia colección de camisetas desde clásicas hasta las diseñadas para Copa Libertadores. Morán explica que la hinchada de Emelec es inigualable. “Somos la única hinchada que tiene un cántico al ir perdiendo”, expresa.