Cuando Barcelona perdió con Peñarol 5 a 2 en Uruguay, en la copa Libertadores, el 15 de marzo de 1969, en Esmeraldas, exactamente en Tambillo, Luis Ordóñez, de 7 años, le dijo a su padre llorando que cuando sea grande él iba a jugar en Barcelona y que se iba a vengar de los uruguayos, a lo que su padre solo le preguntó si sabía la distancia que había entre Esmeraldas y Guayaquil, para luego decirle: “Tú no vas a jugar en Barcelona”. Diez años después, en 1979, Luis ya era amarillo.
Su nombre completo es Luis Alberto Ordóñez Segura, de 49 años, nació cuarto de once hermanos y fue un puntero derecho y volante de armado que vistió las camisetas de Barcelona, equipo con el que ganó cuatro títulos; de Emelec, Deportivo Quevedo, Green Cross y de la selección del Ecuador. “Jugué con las leyendas del fútbol ecuatoriano”, dice él.
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Vivió en Esmeraldas hasta los 8 años, cuando con su familia se trasladó a Guayaquil. “Ya desde antes que viniera (a esta ciudad) soñaba con ser futbolista”. Añade que le fue fácil adaptarse, debido a que tiene un carácter muy afable desde pequeño y muy “amiguero”.
A los 14 años entró en su primer club llamado 10 de Agosto, para luego pasar por la selección juvenil de Guayas y luego a la selección sub-17 del Ecuador. “Luego pasé a Barcelona, y jugué contra Peñarol como le dije a mi padre, pero no le gané”, dice entre risas.
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Con el ídolo, jugó hasta el 89, habiendo sido campeón en cuatro ocasiones. “Por diferencias económicas salí ese año y me fui a Emelec porque me llamaron”.
A pesar de que se cambió al rival número uno de los amarillos, la hinchada lo respetó, pues en el primer clásico que jugó con la azul, al pasar por la tribuna amarilla lo aplaudieron. Eso demostró que lo estimaban bastante.
Otra anécdota de esa época fue cuando jugando por los eléctricos enfrentó a Liga de Quito, y en una jugada muy disputada, la pelota salió de la cancha, entonces tenía que sacar la pelota, y se le escapó la expresión “saca amarillo”, por lo que acto seguido los jugadores de Liga y el árbitro se rieron. El último se acercó y le dijo: “Ya no estás en Barcelona”, recuerda con mucho humor Luis.
Después de 13 años de trayectoria tomó la decisión de retirarse en 1992, a causa de la muerte de su madre. “En ese momento no quise jugar más, porque me entristecí mucho”. Luis tenía solo 29 años.
“Tenía que rearmar la vida desde otro ángulo, por lo que empecé a administrar un negocio de materiales de construcción que ya lo tenía desde que era jugador, ese fue mi primer trabajo al dejar el fútbol”, cuenta Luis.
Hoy, Luis es profesor de cultura física de la unidad educativa Espíritu Santo, y en las escuelas de la Prefectura en Samborondón.
Actualmente vive en Sauces VIII, en donde lleva más de 20 años. “Cuando llegué ya había de todo. Me gusta mi barrio”, comenta.
“Hay muchas cosas que extraño del fútbol, pero tengo que concentrarme en lo que decidí dedicarme ahora, me gusta trabajar con los niño, es una muy linda experiencia, , aunque me molesten cuando pierde Barcelona”.
Dicen de él
“Lo conozco desde hace seis años, y siempre ha sido un gran amigo. Cuando se lo necesita él está ahí, sin ningún interés. Es muy alegre”.
Carlos Mardieña
Amigo de Luis