Cuando Barcelona perdió con Peñarol 5 a 2 en Uruguay, en la copa Libertadores, el 15 de marzo de 1969, en Esmeraldas, exactamente en Tambillo, Luis Ordóñez, de 7 años, le dijo a su padre llorando que cuando sea grande él iba a jugar en Barcelona y que se iba a vengar de los uruguayos, a lo que su padre solo le preguntó si sabía la distancia que había entre Esmeraldas y Guayaquil, para luego decirle: “Tú no vas a jugar en Barcelona”. Diez años después, en 1979, Luis ya era amarillo.