Plantas de guaba, grosella, pomarrosa y mamey son algunas de las especies que sembraron ayer los estudiantes del colegio fiscal Francisco de Orellana, en las instalaciones de su centro educativo, ubicado en la ciudadela Las Acacias.
“Porque ayuda a la naturaleza a regenerarse y al hacerlo contribuyo a preservar el medio ambiente”, Ronny Velásquez, de 15 años, tomó un árbol de guaba en sus manos y se ubicó junto a uno de los 90 hoyos que se realizaron en el plantel, en un pequeño jardín, a los costados de las aulas y a los alrededores de las canchas de fútbol.
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Con cuidado, el menor retiró la funda negra en la que vienen las especies, traídas de viveros de Milagro por parte de la empresa ecológica Sambito, y la colocó en una ‘cama de tierra’, en el hoyo.
En silencio, pero de manera entusiasta, Velásquez junto a su compañera Gabriela Ponce le colocaron más tierra y le echaron agua.
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El estudiante de primer año de bachillerato, desde ese momento, asumió su responsabilidad de cuidar a esta especie con el riego cada dos días y la limpieza de la maleza, al igual que los más de cien compañeros que participaron en la siembra de 90 especies.
Otras razones que los estudiantes coincidieron sobre la importancia de sembrar un árbol es que contribuye a la “oxigenación del aire que respiramos” y “nos dan frutas y nos proporcionan de sombra para recrearnos en los recesos”.
Esta actividad ecológica forma parte del programa ‘Un pulmón para mi escuela’, que impulsa Diario EL UNIVERSO y en la que participan quince unidades educativas de la ciudad.
Hasta ayer se han sembrado 350 especies y hasta la finalización de este programa, que es mañana, se prevé sembrar 500 árboles.
Hoy, las estudiantes de Unidad Educativa Nuestra Madre de la Merced, ubicada en la cdla. Kennedy, sembrarán diez especies; y los alumnos del instituto Leonidas García, plantarán 80 en sus instalaciones.