Mildred Montalván estudiaba aún en la escuela fiscal Libertador Bolívar (km 24 de la vía a la costa) cuando surgió su interés por aprender a cortar y tinturar cabello y arreglar uñas. Al terminar la primaria, su madre empezó a buscar un plantel fiscal que le ofreciera además de los estudios regulares la opción de seguir belleza.

Esta modalidad de enseñanza la encontró en el centro artesanal Juan Pablo II, en la 34 y Colombia. Mildred hoy se prepara para obtener el título de maestra artesanal en belleza junto con otras 19 jóvenes tras seguir tres años de ciclo básico. “Estoy feliz porque podré ayudar a mi familia”, dice esta adolescente de 14 años que habita en Chongón. El pasado viernes peinaba y alisaba el cabello a su compañera Briggitte Guillén, de 16 años. Las prácticas las realizan en un aula de este centro, que funciona en el local de la escuela Teodoro Alvarado Carbo.

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La falta de infraestructura adecuada para las prácticas así como de herramientas y maquinarias son las necesidades en algunos centros (academias) y unidades de formación artesanal fiscal. En Guayas funcionan 78 instituciones, 57 son fiscales y 21 privadas, con una población de 12.912 estudiantes.

Hoy, en el 57º aniversario de la promulgación de la Ley de Defensa del Artesano, docentes y rectores de algunas instituciones artesanales coinciden en señalar que hace falta más apoyo del Gobierno para dotar de implementos tecnológicos. También reconocen que ciertas ramas tienen poca acogida por la competencia extranjera que abarata costos, pese –en ciertos productos– a la mala calidad.

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Una de estas es corte y confección y pastillaje. La academia Juan Pablo II al trasladarse a la 34 y Colombia eliminó esta rama por la poca demanda. “Se hizo un estudio del medio y se vio la necesidad de ofertar belleza, mecánica general y electrónica aplicada”, dice Fausto Santos, director de este centro fiscal donde se educan 266 jóvenes. Él ya ha solicitado a la Dirección Nacional de Servicios Educativos (Dinse) la necesidad de que se construyan 4 talleres. El presupuesto anual es de $ 1.800 que le permite cubrir, según Santos, necesidades como mantenimiento y comprar ciertas herramientas para belleza y electrónica.

Rosa Cardoso, maestra de corte y confección del centro artesanal fiscal Real Audiencia de Quito (Bolivia y Gallegos Lara), lamenta que su especialidad haya bajado hace unos ocho años. “Hay mucha competencia en el mercado, hay blusitas que puede comprar de 1 dólar y hasta 50 centavos”, señala la docente que sugiere la implementación de convenios para practicar en fábricas. Madres de familia y jubiladas son parte de su alumnado. “Son las que más se interesan”.

Entre ellas están Rosa Elvira Orrala, de 34 años, y Ángela Ramos, de 70. “Primero estaba mi hija Karen (de 13 años), pero al ver a otras madres me animé también”, comenta Rosa. En cambio para Ángela volver a estudiar le ha devuelto la ”juventud”. “Tengo la mente ocupada y he ganado amigas”.

Belleza es la rama de mayor acogida entre las bachilleres y niñas que terminan la primaria. Hay 80 alumnas. “Esta rama no decae”, comenta la docente Ángela Rodríguez.

Real Audiencia de Quito fue creado hace 50 años. En esa época su alumnado llegó hasta 500. En la actualidad tiene 166 estudiantes en belleza, corte y confección y pastillaje. Mariana Correa, directora de este centro, atribuye el descenso de alumnos a la ubicación de otros centros artesanales cercanos.

La necesidad de adquirir máquinas de soldar, fresadoras, tornos, cepillos, alicates, destornilladores, cizallas, entre otros, se evidencia en el taller de mecánica general de la unidad de formación artesanal Eugenio Espejo, en El Fortín. Ahí cuenta con una máquina de soldar para enseñar a unos 200 alumnos. Ante esta falencia la opción, expresa su director Víctor Chávez, es buscar en los talleres del sector para que acojan a los alumnos. Los de tercer año hacen prácticas en el colegio técnico Simón Bolívar. Esta unidad otorga título artesanal en tercer año básico y de bachiller técnico en sexto. Misión Alianza los ha apoyado desde que se trasladaron en el 2002. Hoy tienen 850 alumnos. “Es necesario que el Gobierno equipe los centros artesanales de donde sale la mano de obra calificada”.