Cuando empieza a llover los habitantes de las ciudadelas Valencia y Barcelona, de Villa España, saben que tendrán que preocuparse de dos problemas: la inundación de sus calles y el olor nauseabundo de las aguas servidas que se mezclan con las aguas lluvias. Esa es la experiencia que han adquirido desde el inicio de este invierno las más de 200 familias afectadas.