Publicidad

El sorteo de cupos para el 'pre' generó alegría y decepción

La Facultad de Medicina de la Universidad de Guayaquil dejó fuera del preuniversitario a más de 200 aspirantes ayer. Se estima que hoy pase lo mismo con una cantidad similar.

Dependían de la suerte. A ella se aferraron cerca de 400 alumnos que ayer participaron en un sorteo de cupos para el curso preuniversitario de Medicina de la Universidad de Guayaquil. Llegaron cuatro horas antes para asegurar así, al menos, su presencia en el auditorio de la Escuela de Obstetricia, donde a las 12:30 empezó el acto.
 
La Facultad de Medicina, en seis días, del sábado al jueves pasados, superó su capacidad con más de 2.000 aspirantes registrados, por lo que las autoridades decidieron sortear  más de 500 plazas para cerrar su curso preuniversitario con un máximo de 2.800 estudiantes. Ayer, el proceso preveía entregar 125 cupos, pero se anunciaron 25 más cuando ya había 120 favorecidos.

Entonces, el aviso iluminó los rostros de 250 alumnos sumidos en la ansiedad. De aquellos que no dejaban de frotar entre sí sus manos, de pasárselas por sus caras preocupadas, o de aspirantes como Lissette Andrade, bachiller de la academia Altamar, que elevaban una plegaria sobreponiéndose a sus sollozos. Apenas las miradas se desviaban de la urna de donde se sacaban las copias de cédula, de los participantes en el sorteo.

Cuando los nombres de los favorecidos eran pronunciados, estos esbozaban una sonrisa, pero Lissette al escuchar el suyo miró a su amiga Carolina Niola, compañera de aula, y le tomó la mano para que no perdiera la fe en que también saldría favorecida.

Lissette siguió sentada junto a Carolina, desoyendo el consejo general de alistar su carpeta para entregarla en la facultad.

Publicidad

Entre las nombradas estuvo Katherine Panimboza, alumna del colegio Dolores Sucre, quien enseguida abandonó ese salón donde el ambiente sofocaba de calor porque jamás funcionó el sistema de aire acondicionado.

Afuera, Katherine llegó al encuentro con su mamá, María Beltrán. En ese momento finalizó su expresión de angustia y se transformó en felicidad.

Madre e hija se fundieron en un abrazo y derramaron lágrimas de alegría. “¡Mijita, saliste!”, manifestó emocionada la progenitora a Katherine, a la hija por la que tuvo que trasnochar a la intemperie fuera de la Facultad de Medicina, el jueves pasado, por conseguir un turno para entregar las carpetas para el curso  preuniversitario.

Ambas se encontraban entre las más de 300 personas, entre padres e hijos, que amanecieron al día siguiente en la columna para entregar documentos de inscripción al curso, pero que no fueron recibidos sino apenas la copia de la cédula y el aviso de que iban a formar parte de un sorteo.

A los progenitores no se les permitió presenciar la lotería de cupos. Los estudiantes ingresaron y ellos les desearon suerte, les dieron la bendición y en la espera vivieron su propia angustia.

Muchos como Álex Guarango estuvieron afuera para  verlos salir alegres por su fortuna y congraciarse con ellos. Él abrazó a su hija Lissette.

Publicidad

A otros padres les tocó consolarlos. “Ya mijita. No te pongas así”, solo atinaba a decirle una madre a su hija, alumna del colegio Francisco Huerta Rendón, quien rompió en llanto porque no salió favorecida.

Otra alumna del plantel, Marilú Gómez, exclamó: “Yo quería ingresar a la Escuela de Tecnología Médica, ese es mi sueño”, dijo entre sollozos, asegurando que intentará otra vez ingresar en la carrera.

Leonor Freire, de 17 años, vivía un dilema. Había retornado al país desde Chile, donde estudió la secundaria, pero dependía del sorteo para decidir si regresaba o se quedaba cursando la carrera de Medicina.

Ella salió favorecida y enseguida empezó a pensar en su regreso y estadía en el cantón Durán, donde habitan sus familiares. Estaba emocionaba porque quiere ser ginecóloga.

Deserción
Antes del sorteo, el subdecano de la Facultad de Medicina, Camilo Morán, expuso ante los estudiantes los altos índices de deserción y además el porcentaje que no aprueba el curso. “De 2.900 que el año pasado se inscribieron, 1.208 aprobaron”, manifestó.

Agregó que actualmente solo se cuenta con cuatro hospitales para que los estudiantes realicen las prácticas, lo cual resulta insuficiente.

Morán subrayó la imposibilidad de recibir a los más de 3.000 aspirantes en  los mismos salones copados hace dos años con cerca de 2.000 alumnos.

La sobredemanda de estudiantes, a raíz de la gratuidad, ocasionó problemas similares el año pasado.

Detalles: Universitarios
Dígito 7
Hoy le corresponde a los aspirantes que tienen cédula de identidad con el último dígito 7. El cupo será para otras 150 personas.

Rechazo
Algunos padres de familia indignados indicaron que presentarán un recurso de amparo para impugnar el sorteo de cupos.

Clases
Según el cronograma de esta facultad, las clases del preuniversitario empezarán el 1 de febrero en jornada matutina y vespertina.

Periodo anterior
En el 2009 ingresaron 2.900 alumnos al preuniversitario, pero solo aprobaron 1.208. En primer año, el 25% desertó en el primer trimestre.

Redacción
Redacción

Publicidad

Comparte este artículo

¿Encontraste un error en esta noticia?

Lo último

Muerte al ombligocentrismo

La desinformación y el exceso de opiniones tercas enrarecen el ánimo social.

Publicidad