Sentada en una silla del pasillo de hemodinamia, Jessenia de Falconí esperaba impacientemente afuera de uno de los quirófanos del hospital de niños Roberto Gilbert. Los ojos y parte del rostro estaban rojos de tanto llorar. Adentro tres médicos y dos enfermeras intervienen quirúrgicamente a su hijo de un año tres meses.
El pequeño Adriano Falconí Vera nació con una cardiopatía congénita el 19 de junio del 2008 y desde entonces ha pasado en tratamiento médico. El jueves pasado Adriano ingresó a las 11:00 al quirófano y salió a las 12:10.
“La operación fue un éxito”, contaba feliz su madre al día siguiente. Tan bien se recuperó que a las 13:00 del viernes ya estaba en su casa.
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El niño es parte del grupo de 25 menores que médicos de la Universidad Católica de Chile y del Hospital Roberto Gilbert atendieron la semana anterior con cirugías de corazón abierto y cateterismos. Esto, como parte de un convenio que hace dos años llevan las instituciones para capacitar a los profesionales de este centro médico.
Simón Duque, jefe del área de Cardiología Pediátrica del hospital, explica que esta es la cuarta visita (dos por año) del grupo extranjero conformado por quince profesionales, entre médicos y enfermeras. Pero precisa también que este tipo de procedimientos quirúrgicos se hace durante todo el año para que personal del hospital se capacite en la Universidad Católica de Chile y aplique lo aprendido.
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Para estas cirugías que se hicieron entre el 3 y 9 de octubre se seleccionaron a 25 menores de diferentes ciudades. Diez fueron de corazón abierto y quince con cateterismo.
“Hoy la mayoría de las enfermedades del corazón y las malformaciones se pueden corregir, a través de catéteres, defectos como agujeros en las paredes, válvulas estrechas o comunicaciones anormales, evitando así las cirugías con circulación extracorpórea”, destaca Felipe Heusser, jefe cardiólogo.
Él intervino en la cirugía de Adriano Falconí, a quien le colocaron un dispositivo para tapar un ducto cercano a su corazón. Hoy la madre del niño debe acudir al hospital para pedir una cita, para que en diez días le hagan un nuevo chequeo médico. “Ahora me toca controlarlo para que no se agite mucho”, dijo la mujer de 28 años.
Intervenciones
Se seleccionaron a 25 menores de diferentes ciudades y se hicieron diez cirugías de corazón abierto y quince con cateterismo.