Son las 06:00. Aún está oscura la ciudad. El sueño vence pero el pan debe llevarse a la mesa y es hora de salir a las calles a hacer algunas carreras.

Desde hace ocho meses esta es la rutina de  Juan  (nombre protegido), de 48 años, quien  cambió su escritorio y los papeles de un estudio jurídico, donde laboraba  como asistente, por el volante de su carro Chery (marca china)  del 2008. 

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La decisión no fue fácil para Juan, quien se graduó de licenciado en Jurisprudencia  en la Universidad de Guayaquil. Su sueño de seguir en el mundo  de las  leyes  se esfumó al igual  que los clientes de  su anterior empleo. Por eso tuvo que abandonarlo y salir a las calles a trabajar como taxista informal.

Juan es uno de los  3.000 conductores que laboran en Guayaquil bajo esta modalidad, según cifras estimadas por las cooperativas de taxis informales.

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En las dos últimas semanas, esta “forma de sobrevivir”, como ellos lo dicen, generó conflictos en  taxistas amarillos, quienes exigieron al Gobierno   eliminar a los     informales.

Este grupo   rechaza esta postura   y teme por la cantidad de personas que se quedará sin ingresos económicos si eso se cumple, indica  Walter Bustos, presidente de la corporación de taxis  Eloy Alfaro, que –junto a   C-Mitral–  lideró  protestas a favor de los  informales.

La rivalidad entre ambos gremios   se fomenta por  la creación del reglamento de  la nueva Ley de Tránsito, que está a cargo de  la Comisión Nacional de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, y que   plantea  reconocer  a los taxis  amarillos y a los ejecutivos (que ofrecen servicio puerta a puerta por llamada telefónica), dejando de lado a los informales.

Juan prefiere no pensar en esto.  Sabe que tarde o temprano tendrá que regularse. Por ahora su preocupación es seguir  “taxeando” para    pagar  la lista de útiles escolares  de sus hijos, José, de 14 años,  y Génesis, de  16; sus uniformes,  la comida de la  casa  y  la cuota de su  carro.

Su consigna, desde que sale de su domicilio, ubicado en la cdla. Abel Gilbert, del cantón Durán, es reunir con las carreras   $ 30  diarios. Esto  cubrirá los  $ 386  que paga mensualmente  por su ‘taxi’, que compró hace un año a $ 15 mil. “Hay días malos, sin embargo Dios compensa. Además, he buscado pero no hay más  trabajo”, se lamenta.

Meses atrás Juan   quiso ser parte de  una cooperativa de taxis  amarillos, pero le pidieron mil dólares para entrar, dinero con el que no contaba. “Se portaron exclusivos, me dijeron que si no tenía   un amigo no podía entrar”. Lo mismo aseguran   cinco choferes consultados.

George Mera, presidente de   la Unión de Taxistas del Guayas (UTG),  dice que   los taxistas informales buscan excusas para no   regularse. “No   cerramos las puertas a ningún chofer. Lo que pasa es que a ellos les gusta  trabajar así,   sin acatar la ley”.

El analista económico Fidel Márquez considera que  la falta  de empleos  en el país    ha convertido a la informalidad  en una válvula de escape  para las  necesidades de ingreso.

Por ello, formalizarse  es lo que aspiran algunas corporaciones   de  taxistas informales, quienes han expresado su apoyo al presidente   Rafael Correa, encargado de aprobar el texto. 

“Eso no quiere decir que busquemos favores en el reglamento”, recalca Marcos Arteaga, director ejecutivo de C-Mitral, quien dice haberse reunido con  el ministro coordinador de la Política, Ricardo Patiño,  para pedirle  ayuda en la regularización de su servicio.

El Mandatario  dio a conocer  su postura el  pasado  18 de abril,  cuando  ofreció apoyarlos  siempre y cuando se organicen  y pinten de amarillo sus carros.

Esto, luego  de un estudio técnico  por parte de la Comisión Nacional de Transporte, que determinará cuántos informales podrán ser regulados. Según Ricardo Antón, director de esta comisión, el documento estaría   listo en noventa días después de conocerse el reglamento.

ALTERNATIVA DE INGRESOS
Buscar más ingresos obligó desde hace dos años a otro conductor, que prefiere no revelar su nombre,  a trabajar como taxista informal. Él es chofer de una cooperativa de transporte y gana $ 350 al mes.

Desde hace dos años  trabaja en su tiempo libre porque su sueldo no le alcanza. De  06:00 a 20:00, en su empleo formal, y de 22:00 a 03:00,  en su carro,  que le genera  $  20   diarios.

Una vez que se conozca el reglamento de  la nueva ley,        inscribirá su carro en una compañía de  servicio ejecutivo, cuya transportación también deberá pintarse  de amarillo para  formalizarse.   Aunque descontento con la idea,  porque no quiere identificarse con este color,   dice que la aceptará,    “con tal de  trabajar tranquilo”. 

Gonzalo Rueda, presidente de la  Asociación Nacional de Empresas de Servicio Privado y Ejecutivo, difiere de que su servicio se pinte de amarillo.
De ser así, expresa,  perderían la concepción por la que fueron creados, hace doce años,   y se convertirían en  competencia directa   de los taxistas formales, que en la ciudad  son 8.000, repartidos en    137 cooperativas.

Él dice que su gremio,  que    cuenta con 30 empresas a nivel nacional,  hará mañana  en Quito una marcha hacia la Asamblea Nacional para defender la legitimidad  de su servicio,   que dice se ampara en la disposición general primera y el art. 57 de la nueva Ley de Tránsito.

Cifras

3.000
Informales. Es la cantidad estimada de choferes que brindan este servicio en Guayaquil. 

8.000
Amarillos. Según la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG), existe este número de profesionales en la urbe.

Varias cooperativas de taxis
amarillo (convencional) y ejecutivos

Control 10 Maternidad
Inscripción: $ 550. Documentación del taxi y del conductor en regla. Licencia profesional. Dirección: Lizardo García y Fco. de Marcos.

Coop. Atarazana
Inscripción: $ 100. Documentación completa. Dirección: Cdla. La Atarazana.

Plaza Vicente Rocafuerte
Inscripción: $ 380.  Documentación. Dirección: Coronel y Venezuela.

Coop. Siete de Mayo
Inscripción: $ 533,21. Documentación. Dirección: Cdla. Guayacanes.

Rueda Car
Inversión: $ 770. $ 120 por costo de inscripción y el resto para   instalación del  sistema   GPS. Requisitos: Licencia profesional y documentos completos  del vehículo.

Carro del año.
Dirección: Cdla. Alborada.  

Fast Car
Inscripción: $ 2.500, que incluye la instalación de los equipos. Documentos del carro (modelo del año). Dirección: Cdla. La Atarazana.

Vip Car
Inscripción: $ 1.000. Licencia profesional y carro del año Dirección: Cdla. La FAE.