En el 2007, ese porcentaje se reportó en la provincia. Guayaquil es la matriz del sida en Ecuador. Solo en tres provincias no hay casos registrados: Bolívar, Cotopaxi y Pastaza. 

Guayas vive la pesadilla del sida con mucha más fuerza que cualquier provincia del país. Y también padece las dificultades por la lentitud y carencias que nacen de los programas nacionales centralizados.

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Pese a ser, desde hace 24 años, la provincia con mayor incidencia de la mortal enfermedad, el déficit en cuanto a técnicos, especialistas y epidemiólogos es evidente. La Dirección Provincial de Salud tiene tres expertos para ejecutar los programas creados en Quito, que cuenta con un equipo de al menos quince personas.

“Hay trabajo, pero lo que falta es descentralizar, que ese trabajo aterrice en lo regional, provincial y local”, asegura John Cuenca, director técnico de la Subsecretaría del Litoral.

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La Coalición de Personas Viviendo con VIH/sida solicitó el pasado lunes a Roberto Yajamín, director del Programa Nacional de Sida, no discriminar a Guayas.

Era el verano de 1984 cuando el primer caso de VIH/sida escandalizó a los guayaquileños. Hace casi 25 años, un gay y estilista porteño había regresado a la ciudad después de vivir varios años en Estados Unidos.

Lo hizo en un estado tan anémico que se creía que tenía tuberculosis cuando fue atendido en un hospital de la Junta de Beneficencia. En realidad tenía sida, una enfermedad nueva en el planeta y que ese año se multiplicó por ocho en Guayas. Desde entonces, el sida ha convertido a esta provincia en el epicentro de una epidemia mundial que no se detiene.

A partir de 1984, Guayas ha concentrado, en promedio, entre el 50% y el 60% de los casos de VIH/sida que registra todo el país. En esto influyen, más que razones médicas, cuestiones sociológicas, demográficas y económicas. Su capital, Guayaquil, es considerada el motor económico del país en el que confluyen habitantes de todas las provincias. “Mueve mucha población transitoria que escapa de todo control”, dice el sociólogo Rubén Aroca.

La migración interna es otro factor, especialmente en grupos de riesgo como las trabajadoras sexuales, que visitan los cantones ofertando sus servicios. En uno de los llamados “chongos” o prostíbulos se  contagió Roldán, otro afectado, a los 17 años. “Tuve sexo sin protección”, dice con vergüenza.

El comportamiento sexual también contribuye a la propagación de la enfermedad, creen algunos activistas. “Aquí somos personas más liberales, nos atrevemos a hacer más cosas, los hombres tienen más de una pareja”, dice una integrante de la Coalición de Personas Viviendo con  VIH/sida.

A Maritza, una mujer de 21 años, su esposo la contagió después de 5 de unión. En una de las salas de mujeres del hospital de Infectología José Daniel Rodríguez, ella se queja frente a su madre y hermanas.
“Gracias a Dios no tuvimos hijos, él era muy callejero”, dice Maritza, una guayaquileña delgada y de tez negra que vive en el Guasmo norte de la urbe.

Por factores demográficos, sociales o de conducta, Guayas es la matriz del sida. El año pasado se registraron 1.858 casos, de estos, 1.360 (73,20%) estaban en esta provincia. Le sigue bastante lejos Pichincha, con 423.

Pese a las estadísticas, esta jurisdicción no recibe atención prioritaria en lo referente a  recursos humanos y económicos. Por ejemplo, en 1987 se creó el Programa Nacional del Sida, cuya iniciativa recibió aplausos, pero también críticas, porque la sede no estaba en Guayaquil, sino en Quito.

A partir de esa época  se han manejado  desde la capital las políticas sanitarias para enfrentar al sida, las cuales –según autoridades del mismo  Ministerio de Salud– discriminan a la provincia con mayor cantidad de infectados.

En Guayas no existe  un equipo de técnicos, especialistas y epidemiólogos como los que hay en la capital, donde funciona un grupo de al menos 15. La Dirección Provincial de Salud cuenta con apenas tres expertos dedicados a aplicar los programas que han sido creados en Quito.

La Subsecretaría de Salud del Litoral, antes Subsecretaría de Medicina Tropical, recién intenta crear una Unidad de VIH/sida, pues solo tiene  un grupo de siete técnicos. “Siempre se ha considerado a la Subsecretaría como una Subsecretaría de mosquitos, dengue y malaria, pero nosotros no solo somos mosquitólogos, el problema más grave es el sida y la tuberculosis”, dice un funcionario de esa entidad.

Guayas no tiene abastecimientos propios de medicamentos antirretrovirales, sino que desde el Programa Nacional se envían las medicinas de los enfermos directamente a los centros de referencia de atención de pacientes, de los que hay seis en Pichincha y cinco en Guayas. A veces suelen escasear, refiere la coalición de infectados con VIH/sida.

En una reunión mantenida el lunes pasado en esta institución, la Coalición de Personas Viviendo con VIH/sida pidió al director del Programa Nacional de Sida, Roberto Yajamín, que no discrimine al Guayas.

El funcionario, con pocos meses en el cargo, promete descentralizar la atención a los afectados por el virus haciéndose eco de lo que plantean otras autoridades  del mismo Ministerio. “Hay trabajo, pero lo que falta es descentralizar, que ese trabajo aterrice en lo regional, provincial y local”, dice John Cuenca, director técnico de la Subsecretaría del Litoral.

Con la declaratoria de emergencia en salud, algunos hospitales han sido mejorados en su infraestructura en todas las áreas, también en las de atención a portadores del virus. En el Hospital de Infectología, el de mayor referencia en VIH/sida, por ejemplo, los pacientes reciben los antirretrovirales de forma mensual o trimestral.

“Aquí salvaron la vida de mi hijo, él llegó irreconocible”, agradece la madre de un paciente hospitalizado. Incluso, dice ella, en ese centro médico le permiten quedarse a dormir junto a la cama de su hijo.

En el hospital Abel Gilbert Pontón, del suburbio oeste de Guayaquil, que también funciona como centro de referencia en la atención a infectados, se inauguró hace un mes la Clínica del Sida, un espacio con más de cinco consultorios, farmacia y bodega de fármacos para la atención integral de los pacientes. Antes, en octubre, todos los enfermos, que en este hospital suman 1.650, saturaban el consultorio 23, donde se atendía al mismo tiempo a hombres y mujeres, incluso las embarazadas, ahí también se repartía los fármacos.  Francisco Andino, ex ministro de Salud, cree que la falta de atención al Guayas ha hecho que la epidemia “se nos salga de las manos”. Página 2

1.360 Infectados.  Guayas registró el año pasado esta cantidad de casos. De enero a mayo de este año lleva 239.

Expansión Subregistro.  Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, por cada caso de sida reportado hay unos diez que no se conocen oficialmente.

FRASE
“Guayas mueve mucha población transitoria, población que se escapa de control”.
Rubén Aroca, sociólogo

Si tiene VIH/sida
Programa. Si está infectado acuda a los hospitales de Infectología, Guayaquil, del Niño, Maternidad del Guasmo y del suburbio para que reciba los tratamientos gratis.

WEB

www.eluniverso.com
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