La publicación, presentada ayer en la Casa de América de Madrid, no busca estudiar el crecimiento de la violencia de las pandillas. Pretende, sin embargo, analizar las condiciones que permiten el surgimiento de estas asociaciones unidas, en la mayoría de los casos, al calificativo de criminales.
La recopilación de los textos estuvo a cargo del antropólogo Mauro Cerbino y el sacerdote anglicano y profesor de Psicología de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, Luis Barrios. Su propósito fue promover el debate en torno a un fenómeno vinculado a procesos migratorios que se ha instalado en las sociedades de Ecuador, Estados Unidos, Puerto Rico, República Dominicana, España e Italia. El libro permite conocer el proceso de globalización y estigmatización de los LK.

Barrios, sacerdote anglicano que ha mediado en conflictos entre Latin Kings y Ñetas, niega que los “jóvenes conformen estas asociaciones con el propósito de delinquir”.

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Las bandas, añade, “no son un problema, sino un síntoma” de una realidad que ocurre en sociedades excluyentes en las que estos se desenvuelven.
Para Cerbino, la nación de los LK representa “todo lo que pudo haber sido un país y no lo fue”.