Siglas, palabras resumidas, dibujos y otros rasgos se han convertido en la forma de comunicación escrita de estudiantes y algunos profesionales para quienes tomar apuntes es fundamental en sus actividades.

Al revisar el cuaderno de un colegial o universitario o la libreta de una secretaria es común observar palabras entrecortadas y trazos.

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“Cuando uno está apurado en clase, no ve si escribe bonito o feo, el chiste es que me entienda cuando voy a estudiar. En el colegio aprendí taquigrafía, pero son pocos los signos que uso”, dice Marisa Román, estudiante de Medicina.

Al respecto, Francisca Kravarovich, maestra de taquimecanografía, lamenta que en lugar de fomentar la enseñanza de la asignatura en los colegios se reduzcan las horas para impartir otras materias.

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“La taquigrafía es fundamental para todas las personas. Puede darse un caso que si utilizas grabadora en tu trabajo, las pilas se terminen, o se vaya la luz y no puedes operar la computadora. Con la taquigrafía, simplificas las cosas”, refiere la catedrática.

El sistema taquigráfico que se utiliza desde 1888 lo inventó el irlandés John Robert Gregg, quien basó el proceso de unión de trazos elípticos para representar palabras de manera simplificada.

El método Gregg ofrece la facilidad de registrar hasta 282 palabras por minuto. Esto quiere decir, que iguala la velocidad del habla normal. De ahí se desprende que la “taquigrafía es el arte de escribir tan rápidamente como se habla”. Hoy se recuerda el aniversario 58º de la muerte del creador del sistema.

En 1937, el Dr. Segundo Maiguascha Amaicaña fue el pionero de la taquigrafía en el Ecuador. Revisó el sistema Gregg traducido al español  y realizó adaptaciones, así fue como creó la obra Taquigrafía Gregg Ecuatorianizada.