Restaurantes, fincas, paraderos y complejos ofrecen un escenario propicio para el  descanso familiar.

El paisaje, hamacas, caballos, piscinas, comida y la cercanía a la ciudad fueron factores que motivaron a la familia Guzmán-Banchón a cambiar sus planes iniciales de pasar unas horas en un balneario de la península de Santa Elena.

Era la tarde del sábado pasado y tentados por estas opciones ofrecidas en varias fincas y restaurantes de la vía a la costa se detuvieron en el km 53 donde está la finca La Gloria.

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“Cambiamos la playa, aquí nos hemos relajado sin alejarnos tanto de Guayaquil”, expresó Silvio Guzmán, quien desde el sur de la ciudad partió en busca de descanso.

Otras personas hacían uso de las instalaciones con que cuenta el lugar. Entre ellas, un potrero donde la alternativa es montar en caballos de paso. “El más querido por los niños es Pulgarcito, un ejemplar enano”, dijo Eduardo Córdova, quien alquila, a $ 8 la hora, los equinos.

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El Gran Chaparral y el paradero turístico Puerto Hondo son otras de las alternativas de esta vía.

Alin Chang celebró sus quince años en compañía de sus familiares en El Gran Chaparral. Lo acogedor del lugar hizo de este el escenario propicio para el festejo, según expresó John, padre de Alin.

“Con un dólar pueden hacer uso de las instalaciones”, destacó Norma de Espinoza, administradora del restaurante, ubicado en el km 22.

“Hace cinco años éramos informales y vendíamos sobre tierra”, recuerda Emma Bamonte, propietaria del local de comidas Ana Patricia, en el paradero turístico Puerto Hondo. En este lugar, del km 17, hay 28 puestos de comida, donde el menú se basa en seco de gallina, fritada y maduro con queso. Pero el éxito de su negocio es ofrecer “queso con piola”, dice respecto a la porción del lácteo que ofrecen “de cortesía” a quienes llegan en sus autos.

Hacia Daule
La respuesta era la misma. “Pasar un momento chévere junto a la familia”.
Esto era repetido a cada instante por quienes se habían dado cita, el pasado domingo, en las instalaciones del club Capeira y el zoológico El Pantanal (km 23 y 23,5).

El sol compaginaba junto a un seco de pollo, el olor a cloro del agua y las risas entre amigos mientras se deleitaban con un vaso de cerveza la mañana del domingo pasado en las instalaciones del club Capeira, donde la principal distracción la encuentran quienes se atreven a descender de los toboganes de agua.

Fernando Naranjo, administrador de este centro de diversión, asegura que la demanda de clientes los fines de semana “es alta”, ya que hasta este club llegan 800 personas cada sábado y la misma cantidad los días domingos. “Y eso que este mes es de temporada baja”, dice el ejecutivo.

“Alejarse de la ciudad, respirar aire fresco, beber unas cervezas y pasarla rico es lo mejor de venir a este club”, aseguró Fernanda Vargas, de 22 años, mientras se llevaba a sus finos labios un poco de cerveza.

El administrador de este centro comenta que del total de personas que frecuentan Capeira el 70% son quienes habitan en el sector norte de Guayaquil, 20% los del centro de la ciudad y el 10% los de la zona sur.

El león rugió y despertó al pequeño Kevin (3), él iba en brazos de su madre –Consuelo López– mientras caminaban por los senderos del zoológico El Pantanal observando las más de mil especies con las que cuenta este lugar. “El fresco de la naturaleza hizo quedar dormido a mi chinito y ahora el león lo despierta. Este lugar es hermoso”, dijo.

Sin precisar cifras “por motivos de seguridad”, Nelson Chiriboga, propietario de este lugar donde se muestran al público animales salvajes y una variedad de flora, mencionó que “El Pantanal es muy concurrido todos los días. Usted sabe la situación de inseguridad que tiene la ciudad y si uno dice cifras los delincuentes enseguida sacan números”, dijo el propietario.

Chiriboga señala que en las tres hectáreas donde se levanta este zoológico se pueden encontrar 400 cocodrilos y una extensa variedad de plantas y animales exóticos.

Vida libre

El Pantanal
El costo por entrada hasta este zoológico es de $ 2 para los menores, tercera edad y discapacitados y $ 3 para los adultos.

Capeira
Para acceder a este club se debe contar con una membresía. La misma tiene un valor de $ 150 por año y el mensual es de $ 35. Pueden hacer uso de esta papá, mamá y la cantidad de hijos que la pareja tenga.

La Gloria
Las cabañas familiares tienen un valor de $ 25.