El vendedor de silabarios
En todas las épocas han existido personas preocupadas por difundir la cultura a su manera. Así pues, era muy conocida la labor de un ciudadano que recorría las calles de Guayaquil vendiendo hojas de cartulina impresas con el abecedario a colores, que al costado de cada letra ponían figuras cuyo nombre comenzaba con la letra respectiva.