La Dirección de Medio Ambiente exige el control de los afluentes del río y de las aguas servidas.
La mala disposición de heces, basura y sustancias domésticas e industriales que descargan diariamente los empleados de Interagua a orillas del río Daule, en un área colindante a la planta de tratamiento de Sauces-Alborada, preocupa a las autoridades ambientales de la Municipalidad.
La Dirección de Medio Ambiente después de realizar una inspección en el sitio recomendó acciones a corto y mediano plazo para que la concesionaria de agua potable y del alcantarillado sanitario y pluvial cumpla con un plan de manejo ambiental a fin de prevenir y mitigar los impactos negativos.
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Las sugerencias rigen para plazos de quince y noventa días, respectivamente.
En un lapso de dos semanas, el Cabildo, según sus atribuciones, establece que se efectúen análisis de las aguas residuales -afluentes- que llegan a la planta de aguas servidas y de los efluentes que se descargan en el río Daule.
Se deberán reportar los parámetros físicos, químicos y microbiológicos, según los niveles considerados en el reglamento para la prevención y control de la contaminación ambiental en lo relativo al recurso agua.
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Los resultados se enviarán a la Dirección de Medio Ambiente, que seguirá los pormenores del caso e implementará medidas técnicas permanentes para la eliminación de malos olores.
Paralelamente, Interagua presentará un plan de manejo ambiental señalando responsabilidades, plazos y costos de la implantación de cada una de las labores destinadas a prevenir los impactos negativos presentes y potenciales.
También deberá implementar acciones encaminadas a reactivar el sistema de la laguna de oxidación para depurar las aguas servidas que se descargan en la planta Sauces-Alborada.
Planificar programas de mantenimiento y de verificación del eficiente funcionamiento de la estación y realizar la disposición final adecuada de los sedimentos que son depositados en el lugar por los hidrosuccionadores de la concesionaria siguiendo las normas para el manejo de los desperdicios sólidos.
La Municipalidad solicitó el control de las operaciones de estos vehículos pesados para que no se involucren en la recolección de desechos industriales, considerados peligros y que se someten a otros tratamientos.
Como medida complementaria, Interagua tendrá que presentar reportes cada dos meses de la caracterización de las aguas del río y de los efluentes del sistema de tratamiento que recepta las descargas domésticas.
El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, dijo ayer que está a la espera de que la comisaria cuarta municipal, Dora Sotomayor, en cumplimiento de los procedimientos de ley notifique a Interagua las correcciones que debe adoptar para no causar daños ambientales, “caso contrario, vendrán las sanciones”.
Nebot recordó que la ordenanza de Medio Ambiente determina multas y hasta prisión contra los representantes de las empresas que originen contaminación y que causen daños y perjuicios a la salud de los habitantes y al ecosistema.
Operadora
Interagua comenzó a operar los servicios de agua potable y alcantarillado sanitario y pluvial de la ciudad, el 11 de agosto del 2001.
La Empresa Cantonal de Agua Potable y Alcantarillado de Guayaquil (Ecapag) entregó los servicios en concesión durante 30 años.
El contrato estipula que durante los primeros cinco años no podrá realizar inversiones y solo deberá ampliar la red domiciliaria con un plan de conexiones para los tres sistemas: alcantarillado sanitario, pluvial y agua potable.
El ente de control, en este caso la Ecapag, sancionará a la concesionaria con una multa de $ 150.000 por infracciones relacionadas con descargas de efluentes que sobrepasen los niveles de calidad admitidos, los cuales dependen del grado de gravedad de las consecuencias de los incumplimientos. La multa no será aplicable en el primer quinquenio.
El contrato estipula que como solución para el sistema la ciudad cuente con dos plantas, la de Sauces-Alborada y Samanes-Guayacanes.