A Vanesa Yance y John Mora no les importó pagar 2,50 dólares por el plato de pescado salado y granos, que es una tradición degustarlo durante el feriado de Semana Santa.
Al igual que ellos, Carlos León también salió de su domicilio para saborearlo en el mercado Caraguay.
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En este centro de abastos los comerciantes de comida preparada ofrecieron no solo variedad de cebiches, sino que también colocaron en el menú del día la fanesca.
La comida se expendía a diversos precios y de acuerdo al gusto y sitio del consumidor.
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Los valores variaron. En las picanterías y restaurantes se la facturó en 2, 2,50 y 4 dólares. Mientras que en algunos hoteles se cobró de 3,75 dólares en adelante, más los impuestos de ley.
Humitas
Luz Briones, vendedora del mercado Caraguay, se mostró contenta. A las 11h45 reportaba ganancias: a esa hora terminó de vender un saco grande de choclos y solo le faltaba ofertar “unas cuantas hojas”.
La venta del producto para elaborar las humitas creció en los centros de acopio.
Quienes calcularon que gastarían más en la fanesca, se limitaron a preparar el bocadillo, que se comparte con una taza de café instantáneo o pasado. El ciento de choclos costó 12 dólares y las hojas 15 centavos. El queso, uno de los principales ingredientes, se adquirió la libra en 1,50 dólares con sal y 1,60 dólares sin sal. Los comerciantes ambulantes ofrecieron tres humitas en un dólar y en otros comercios se encontró por unidad a 60 centavos y 1,30 dólares.