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Columnistas

Jorge G. Alvear Macías

La idea garrafal, introducida en la reciente reforma legislativa denominada Ley Orgánica de Solidaridad y de Corresponsabilidad Ciudadana (tanto como haber incluido a Simón... Leer más

Orlando Alcívar Santos

El de hoy es un artículo especial. Especial para mí porque quiero recordar una vez más la memoria de Jaime Roldós en esta semana en que se cumplió el trigésimo quinto... Leer más

Mauricio Gándara Gallegos

Nuestro invitado
Mauricio Gándara Gallegos

Todos escuchamos a este carismático líder, el último de los dirigentes respetables de la izquierda... Leer más

Juan Jacobo Velasco

¿Es una buena idea que quienes detentan el poder puedan perpetuarse en él? Para contestar esa pregunta hace bien recordar a la excelente literatura latinoamericana que le ha... Leer más

Fernando Balseca

Un mes después del terremoto ocurrido el 16 de abril, ante el pedido de un oficial de la Marina para que el presidente Rafael Correa rectifique su afirmación sobre los liceos... Leer más


Mauricio Gándara Gallegos

Guerra innecesaria

Nuestro invitado

Sí, el Ecuador le ha declarado la guerra a los Estados Unidos de América. Las otras dos grandes potencias mundiales, China y Rusia, se han lavado las manos, han evitado el enfrentamiento con su rival, y ayudan a Snowden para que escape a recibir la protección del país que desde estos días se ha convertido en el enemigo número uno de la primera potencia mundial. Es la segunda vez que alguien le ha declarado la guerra desde que lo hicieron Japón y Alemania, en 1941. Lo del australiano Assange fue solamente una provocación, porque no fue él, sino el soldado americano Manning el responsable; la información divulgada por Snowden parece ser más comprometedora, y la efectúa quien era funcionario de la Compañía encargada de su custodia. Probablemente el precio para pasar por China y Rusia sin ser detenido fue el de entregarles esa secretísima información. A quien estas líneas escribe también le repugna que las grandes potencias nos espíen, por eso se opuso tenazmente a que se instalara en Manta una Base de inteligencia estadounidense que conocía de todos los movimientos de los ecuatorianos, a pretexto de combatir a las FARC; desde esa Base los estadounidenses conocieron y, muy probablemente, cooperaron con información al bombardeo colombiano a territorio ecuatoriano para liquidar al guerrillero Raúl Reyes; así lo denuncié por Ecuavisa, tres días después del bombardeo. Estamos de acuerdo en oponernos a esta invasión al internet, pero otra cosa es proteger al espía que hacía estas operaciones y poner así en riesgo los intereses del Ecuador y la seguridad de los ecuatorianos.

¿Por qué Colombia nos bombardeó? Por la razón fundamental para ellos de eliminar a su enemigo, que había montado su cuartel en territorio ecuatoriano, lo que era conocido por muchos nacionales y extranjeros, que iban en procesión a visitar al guerrillero. En ese momento descubrimos que nuestras defensas eran débiles y decidimos comprar radares a China; han pasado cinco años desde el bombardeo y estamos como al principio. Si no pudimos retaliar contra Colombia y solamente protestamos ante la tan denigrada OEA, ¿estaremos en capacidad de defendernos si los Estados Unidos realizan una operación comando para secuestrar o eliminar a este protegido del Gobierno ecuatoriano? Se me dirá que exagero –¡ojalá!–, pero yo les recuerdo que una operación similar a la de Colombia, la efectuó Estados Unidos hace poco para liquidar a su enemigo número uno, Osama bin Laden, en territorio de Pakistán, sin el conocimiento del Gobierno de ese país. Este es uno de los escenarios que debe analizar el Gobierno en esta aventura. Los otros escenarios son los de las retaliaciones comerciales y políticas. El Gobierno tiene la obligación de decirnos qué ventajas obtiene Ecuador en esta guerra innecesaria. Es triste ver a la Embajada del Ecuador en Londres convertida en el Centro de las Operaciones de Assange para proteger a Snowden. Si el propósito es ganar publicidad mundial, lo han conseguido; no sabemos, todavía, lo que por esa publicidad deberemos pagar los ecuatorianos. ¡Creo que será un muy alto precio! De paso, hicieron mundialmente famosa su persecución al periodismo ecuatoriano.

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