Columnistas

León Roldós

Aquello de que desde el poder –o desde sus contradictores– se monten escenarios o se generen versiones para acusar, excusar o fraguar explicaciones o argumentos no es fenómeno... Leer más

Alfonso Reece Dousdebés

Dicen “los animales tienen derecho a la felicidad”. Ya dijimos que los seres humanos no tienen ese derecho, lo que se les debe garantizar es “la búsqueda de la felicidad”. Lo... Leer más

Simón Pachano

Varios lectores cuestionaron la columna de la semana pasada. En términos generales, la crítica se dirigió a lo que consideran como una adhesión a la interpretación del 30-S que... Leer más

Roberto Aspiazu

En plena euforia por la larga bonanza petrolera a inicios del 2013, el Gobierno promovió la imagen de que Ecuador, merced a su exitoso modelo de desarrollo, era el jaguar... Leer más

Aparicio Caicedo Castillo

Imagina que tienes un restaurante, por decir algo. De repente, se aprueban leyes. Primero te regulan qué ingredientes usar, luego qué platos vender, a quién vender, cuánto... Leer más


Opinión

Editorial

26 de Enero, 2015
Un reciente hecho en Guayaquil llama la atención sobre la forma en que algunos agentes de la Policía municipal cumplen su tarea. A una trabajadora informal, que vendía caramelos y agua fuera de la terminal terrestre, le quitaron su mercadería y cuando reclamó le dijeron que se la iban a devolver y que subiera al balde de una camioneta de la Policía Metropolitana. Para sostenerse puso una mano en el filo de la ventana, entonces se la aprisionaron con el vidrio y, pese a sus gritos, no la aflojaron hasta llegar al cuartel metropolitano. Hay un video y varias fotos que muestran la situación. El alcalde ordenó la inmediata destitución de los policías implicados y la Gobernación ofreció asesoría a la agredida para que acudiera a la Defensoría del Pueblo, donde fue atendida y se abrió un expediente. La tarea de los policías es difícil y requiere una especial preparación y una selección profesional del personal. Pero, además, el mismo objetivo de su función implica un poder sobre la ciudadanía y el uso de ese poder requiere la capacidad de administrarlo con prudencia, respeto a los demás y gradualmente, de acuerdo con la situación, y para eso se necesitan una personalidad sana y una formación ética sólida. Las medidas tomadas en este caso son oportunas y acertadas, pero el caso debería llamar la atención hacia la necesidad de prevención. (O)

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