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Millennials toman distancia de lo que fueron sus padres

En una era en la que la tecnología lo ha alcanzado casi todo podría resultar difícil distinguirlos mimetizados en una marea humana que ha transformado sus dinámicas de interacción social. Pero ellos son distintos. Lo son porque nacieron en otro tiempo, cuando el mundo ya era otro, cuando la Internet le dio un giro y cambió al que hasta los años 80 basaba su acceso a la información en los medios convencionales: la prensa, la radio, la televisión.

A ellos la tecnología les es “tan natural como respirar”, la necesitan en su día a día y no interaccionan con lo que no cumpla esta condición porque “no comprenden que hubo un momento no tecnológico hace relativamente muy poco”, afirma el experto en mobile marketing, transformación digital y tendencias Jesús Hernández sobre los millennials.

Se trata de la primera generación de los nativos digitales, aquellos que nacieron entre 1981 y el 2000. Pero ¿por qué es necesario conocer a los millennials? “Es muy importante porque ellos van a ser a mediano plazo los que van a liderar tanto la parte pública como la privada, entonces desde su visión, su comportamiento, desde su forma de ver las cosas hay que entenderlos y estudiarlos para ver qué cambios podemos tener a nivel de modelos económicos, de modelos del gobierno, la misma relación social”, apunta Andrés Briones, presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Ecuador (AJE).

Hernández piensa igual. “Si no se los conoce, muchos de los negocios que ahora mismo son importantes van a dejar de serlo dentro de muy poco”, advierte el también profesor de la maestría de Diseño y Gestión de Marca de la Escuela Politécnica del Litoral (Espol).

Las empresas están conscientes de aquello. El año pasado, Telefónica y Financial Times encuestaron online a unos 12.000 jóvenes de entre 18 y 30 años en 27 países para estudiar sus opiniones sobre el mundo en el que viven, cómo influye la tecnología en sus vidas y cuáles son sus objetivos personales.

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Encontraron que se trata de una generación que está constantemente conectada, es optimista y que cree firmemente que la tecnología –en la que es experta– crea oportunidades para todos, pero también de una generación preocupada por la economía, la entrada en el mercado laboral, las libertades personales y el planeta...

Y aunque hay diferencias sujetas al contexto socioeconómico, demográfico y político de los respectivos países a los que pertenecen, Hernández aclara que no son grandes: “Los perfiles ya son globales. Internet y las redes sociales, en particular, han empequeñecido el mundo. Todo sucede de inmediato”.

En Ecuador, una de cada tres personas es un millennial, es decir, el 34% de la población de entre 15 y 34 años o aproximadamente 5 millones de ecuatorianos si se consideran los datos del censo del INEC del 2010, según un estudio elaborado por el Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible del Ecuador (Cemdes) y presentado en diciembre de 2015.

Jacqueline Álava, psicóloga y consultora en Recursos Humanos, explica que este grupo demográfico no solo se caracteriza por dominar la tecnología, estar conectado “las 24 horas de los siete días de la semana”, sino también por ser autosuficiente, valorar la autonomía y tener un alto nivel académico, “por lo menos mucho más alto que el de generaciones anteriores”.

El estudio del Cemdes, el primero que se realiza en Ecuador respecto de los millennials a través de 300 encuestas a estudiantes de colegios y universidades de Quito y Guayaquil, también destaca este aspecto.

La excelencia académica, según la publicación, es una expectativa buscada por el 58% de los jóvenes. Para ellos, el éxito está altamente relacionado con este tipo de preparación, por lo que el 29% considera importante tener un alto nivel de educación y terminar su carrera.

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La investigación describe que el millennial ecuatoriano tiene expectativas futuras, como vivir en una sociedad donde haya menos violencia, una mejor economía. Señala, además, que tiene “un apego ambientalista” por lo que percibe que es mejor consumir productos de empresas con acciones claras de protección al planeta.

A más de preocuparse por el impacto social y el medioambiente, los millennials aspiran a tener un balance personal, por lo que “se comprometen laboralmente sin descuidar otros intereses o aspectos de su vida”, remarca Álava. Ella añade que para la Generación Y la remuneración no es su principal motor. “Más que llegar a una meta u objetivo, busca disfrutar del camino que lo llevará a ese objetivo. Su trabajo debe ser cien por ciento gratificante y no porque sea bien remunerado, sino porque el hacer lo que le gusta le permite sentirse pleno, completamente realizado”.

Hernández, por su parte, dice que si un empleo no tiene connotaciones y relaciones con su vida diaria, los millennials no lo contemplan. “No comprenden un mundo diferente y este lo quieren adaptado a ellos ni se les pasa por la imaginación tener que adaptarse”, afirma.

Asimismo, destaca que la tecnología no solo es clave para los millennials en cuanto a lo laboral. Esta surca lo emocional, personal, familiar, económico, educativo, financiero, el ocio.

“Ya hay ejecutivos de banca que saben que los millennials nunca pisarán una oficina bancaria en la vida. Se habla ya de que el 90% de ellos nunca abrirá una cuenta corriente en un banco convencional. Los millennials no entienden la seguridad o la privacidad como la entendieron sus padres, depositan su dinero en nuevas empresas financieras de base tecnológica en las que nunca sus padres depositarían sus ahorros. Y no es cuestión de ser más moderno o más tecnológico, sino de ser nuevo, de ser diferente, de ser disruptivo”, subraya.

Y aquí emergen los retos. Los millennials deben desenvolverse en una sociedad que, opina Hernández, para ellos está llena de imperfecciones, con “sistemas educativos que no premian las capacidades ni las potencialidades, sino que insisten en que mejoren en las cosas que hacen mal o se les da mal”, dice.

“Si son buenos en matemáticas y malos en literatura, el sistema –hasta que no saquen adelante la literatura– no les permitirá potenciar su capacidad matemática. No lo soportan y se revelan. Miren cómo están funcionando los modelos colaborativos. Surgen por imperfecciones del sistema. Los millennials no quieren ir a hoteles, les parecen aburridos, prefieren B&B (alojamiento sencillo a precios moderados) y como este ejemplo muchos más”, agrega.

Ekaterina de Coello, propietaria del Tomo Hostal, un edificio patrimonial restaurado que ofrece habitaciones a viajeros, dice que 25 es la media de edad de los turistas que llegan a sus instalaciones. “Los millennials que se hospedan buscan el tema del diseño, valoran que sea un lugar que se ve pulcro, novedoso, con su nota artística... ven las fotos y se quedan maravillados, como que dicen, ‘ah, mira, es un lugar fuera de lo común’, comenta sobre el perfil de sus huéspedes. (I)

Otras
Generaciones

Tradicionalistas
Análogos. Son quienes nacieron antes de 1945. Vivieron las guerras mundiales y la Gran Depresión.

Baby boomers
Análogos. Son los nacidos entre 1945 y 1965. Vivieron la posguerra.

Generación X
Inmigrantes digitales. Nacidos entre 1965 y 1980, son quienes atestiguaron el aparecimiento del virus del sida y la proliferación en el consumo de drogas.

Generación Z
Los centennials. Son la segunda generación de los nativos digitales, nacidos entre 2001 y 2010.

69%
De los millennials ecuatorianos quisiera trabajar en una empresa que ofrezca un buen ambiente laboral.

53%
De este grupo de entre 15 y 34 años también busca una plaza laboral en una empresa que pague sueldos justos.

40%
De los millennials busca empresas innovadoras en lo social, ambiental y tecnológico, según el Cemdes.

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