Un terremoto que destruyó las fuentes de trabajo de miles

Domingo, 24 de Abril, 2016 - 00h00
24 Abr 2016

Walter Delgado intenta abrir la puerta metálica enrollable para verificar lo que quedó de una tienda de confitería ubicada en el malecón de Canoa, en el cantón San Vicente, en Manabí, pero los escombros regados por doquier al pie de su negocio se lo impiden. Al lado, refrigeradoras volteadas en medio de botellas de vidrio quebradas indican que antes de las 18:58 del 16 de abril pasado, cuando el terremoto golpeó con fuerza esta localidad, allí había una licorería.

Delgado, de 39 años, calcula que en estos dos negocios ha perdido alrededor de $ 30.000 y dice que no tiene fecha de cuándo retomará la actividad con la que mantiene a sus dos hijas menores de edad y esposa: “Me iba bien con estos dos negocios. Daba trabajo a dos personas. También tengo embarcaciones pesqueras, eso me queda, pero estoy paralizado, por el momento no hay quién compre ni quién se vaya a pescar”, decía el martes pasado mientras observa el interior de sus locales hecho añicos.

El terremoto pulverizó las fuentes de trabajo existentes en esta localidad al, igual que en zonas de Pedernales, Jama, Manta, Bahía de Caráquez, Portoviejo, en Manabí; y el cantón Muisne, en la provincia de Esmeraldas. Los sectores más golpeados son el turístico, el comercial y el de servicios.

En Canoa, un poblado con alta actividad turística, se registra una docena de hoteles destruidos y los que quedan en pie necesitan ser restaurados, según un informe de la Municipalidad de este cantón. Entre los que requieren avería está el establecimiento de tres plantas de Luis Guaña, de 50 años. La planta baja de su negocio, en donde funcionaba un restaurante, quedó sepultada por la losa de las habitaciones del hotel que tenía desde hace cinco años,

La inversión en este negocio bordea los $ 200.000 producto de tres décadas de trabajo, según Guaña: “Siempre he trabajado en restaurantes y viendo esta devastación se me vino enseguida la idea de regresar a Quito, trabajar en restaurantes de nuevo allá para empezar de cero”, afirma.

El cantón San Vicente registra 213 edificaciones destruidas y 143 afectadas según el último reporte de la Secretaría de Gestión de Riesgos (SRG), subido en la web de esta entidad con cierre a las 20:30 del viernes.

Canoa era uno de los lugares turísticos de Manabí que atraía a jóvenes de otros cantones en busca de empleo. Uno de ellos es Roberto Zambrano, quien llegó de Chone hace dos años para trabajar como mesero en un resturante. Cuenta que el día del sismo abandonó el local sin recibir el pago correspondiente. Los turistas que sobrevivieron al derrumbe de los centros de alojamiento también se esfumaron. La playa luce vacía.

En un mes, un mesero ganaba entre $ 450 y $ 500 según el número de clientes que entraba al negocio, dice Zambrano: “Los sábados eran buenos porque llegaban muchos turistas. No sabemos cuándo se podrá recuperar todo esto”, agrega.

A los operadores turísticos les preocupa que el servicio de agua potable empeore tras el terremoto. La SGR determina en su último reporte que la planta potabilizadora funciona en un 100%, pero el sistema La Estancilla que abastece de agua potable a San Vicente, Sucre, Tosagua, Junín y Bolívar tiene problemas en las redes de conducción principal y de distribución: “Se logró poner en funcionamiento la planta potabilizadora; sin embargo, existen roturas en las líneas de conducción”, dice el informe de la SGR.

En Manta, la mayoría de los daños se dieron en la parroquia Tarqui, una zona comercial en la que a la par se había desarrollado infraestructura hotelera, sobre todo, a partir de la década del ochenta del siglo XX dirigida a la clase media y baja.

Los dueños de los negocios de Tarqui están abandonando la zona ante el temor de saqueos y de que las réplicas dejen más daños en las edificaciones ya afectadas. Entre ellos está Iván Delgado, quien tenía una farmacia en un local alquilado: “No se puede trabajar aquí porque no hay seguridad. Ahora tendré que ver cómo cubro un crédito de $ 15 mil que debo al Banco del Pichincha”.

A Katiuska Vera, en cambio, le preocupa el pago a los proveedores de su local en el que vendía ropa de niños: “Necesitamos ayuda para volver a empezar. Mi esposo tenía una tienda de víveres y de líquidos, pero todo el local fue destruido por los edificios que quedan al lado”, dice Vera, de 36 años.

El último reporte de la SGR indica que un 43% del sector productivo del cantón Manta quedó afectado por el terremoto. El área más golpeada es la comercial, en un 80%, cuyo epicentro era justamente la parroquia Tarqui. Pedernales registra un 100% de afectación y Portoviejo, un 62%. (I)

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Cantones de las provincias de Manabí, Esmeraldas y Los Ríos registran afectaciones en su sector productivo.

Un terremoto que destruyó las fuentes de trabajo de miles
Informes
2016-04-24T08:09:43-05:00
En Canoa y en Manta, algunos de los propietarios de negocios han retirado lo que quedó de sus pertenencias y no tienen fecha de cuándo retomarán la actividad.
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