Jaime Breihl: ‘No llevaré a la Universidad Andina a una guerra estúpida’

Al cumplir un mes como rector encargado de la sede en Quito de la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB), Jaime Breilh, ha tomado una decisión con la que no todos concuerdan, pero en la que cree firmemente: negociar con quien hasta hace pocos días había sido señalado como el enemigo número uno, el colombiano Luis Fernando Duque.

Duque es presidente del Parlamento Andino y actúa también como titular del Consejo Superior de la UASB. Desde esos espacios, desconoció a César Montaño como rector de la Andina y ha coincidido en más de una ocasión con el discurso del gobierno de Rafael Correa, en general. Y, en particular, con el de René Ramírez, presidente del Consejo de Educación Superior (CES).

Breihl, un médico e investigador de amplio reconocimiento, dice que confía en ambos y que ambos confían en él. A partir de esa consideración, el camino para una solución a la disputa de la sede en Ecuador de la Andina toma otro rumbo. Explica sus razones en una entrevista con este Diario.

Pregunta: ¿Cuánto durará el encargo?
Respuesta:
No sé hasta cuando. Pero diría que lo menos posible, quiero volver al laboratorio, al trabajo de campo. Esta es una situación coyuntural. En la Universidad funciona un sistema de subrogación que me ratifica en el encargo por ser el decano más antiguo, y luego tres asambleas lo legitiman: profesores, funcionarios y estudiantes. No soy político, soy un investigador que ha ubicado este impasse en el plano académico y ha sacado a las presiones para que encontremos una solución consistente y definitiva por la senda académica, normativa y legal. Mientras tanto, la Andina está funcionando normalmente, no se ha interrumpido ningún proceso administrativo, los programas siguen marchando.

Pero en el cronograma aprobado por el Consejo Superior (de Luis F. Duque) el 22 de febrero se establece que el 18 de marzo se designará al nuevo rector.

El diálogo que empezamos con el presidente del Parlamento Andino (Duque) está dando resultado. No lo conocía ni en foto, pero hablamos con respeto mutuo y con los principios de autonomía universitaria por delante. Y hemos terminado de a buenas, al punto que no hay en este rato un calendario que se nos quiera imponer.

P:¿Cuándo se reunió con él?
R: El jueves pasado (3 de marzo).

P: ¿Y qué resolvieron?
R:
Estamos en diálogo. De hecho, el calendario está sin efecto, hasta ahora no ha corrido. Acordamos que como Universidad produzcamos una propuesta de reglamentación para salir de este problema. No nos podemos demorar ilimitadamente, pero no hay un plazo. A nivel interno, lo haremos con una consulta, de tal manera que la propuesta de la Andina sea colectiva y consistente. Y si hay que perfeccionar sistemas de relación con la normativa local, pues se lo hará.

P: Su propuesta será reformar el reglamento de la UASB...
R: Es bueno que nos hayamos puesto de acuerdo en que las resoluciones del Consejo (del 22 de febrero) no van y que vamos a una propuesta del tipo 'gana gana': no nos interesa afectar la imagen del Parlamento Andino o del Consejo de Educación Superior ni que nos afecte a nosotros. El ideal es una solución de consenso, eliminando las tensiones políticas. Yo no llevaré a la universidad a una guerra estúpida.

P: ¿Va a seguir negociando con Duque y con Ramírez?
R:
Claro, es un diálogo que recién comenzó el jueves...

P: ¿Puede negociar con la decisión del presidente Rafael Correa de recortar la asignación estatal, de $17 millones por año, a la Andina?
R: Le he dicho al secretario René Ramírez que si ya hay una decisión de recorte, entonces para qué estoy en una mesa de diálogo. Él me ha señalado que no hay una decisión tomada. Sin embargo, existe una etapa de estrechez económica, el país va a tener que hacer ajustes. Eso es razonable, pero uno protege las prioridades y la educación superior no puede ser el punto de recorte.

P: ¿Sin esos recursos sería inviable las UASB?
R:
La Universidad Andina va a encontrar una salida, en cualquier escenario. Toda ofensiva que vaya contra un principio de la educación superior va a afectarnos, pero no a matarnos.

P: Le escucho optimista con ese diálogo. Luego, ¿le interesaría ser el rector definitivo?
R: Estoy aquí cumpliendo una 'conscripción amorosa' porque quiero a mi universidad y le tengo mucha gratitud. Yo enseño en muchos países y en los mejores doctorados del mundo, pero me quedé porque vi lo que es. Es realmente sudamericana, andina, hasta en la estética usted ve nuestra cultura, es una dignificación de lo público. Me siento contento, estoy cumpliendo una función, he distendido muchas tensiones adentro y afuera, hemos manejado ciertas divergencias de criterios.

P: ¿En un mes, usted bajó las tensiones?
R: El viernes, el gobierno canceló un retraso que tenía (transfirió $ 2,7 millones de una deuda total de $ 6,5 millones). Es una señal de que el diálogo es efectivo, significa que de lado y lado nos hemos tendido una mano de paz. Le he dicho a René Ramírez que creo en el diálogo porque creo en su buena fe y que si él sigue es porque, seguramente, ve mi buena fe.

P: ¿Se puede decir que es el mejor momento en muchos meses?
R:
Por supuesto, si estábamos al borde de una guerra pírrica que desfigura a los dos y los dos salen perdiendo.

¿Cómo se usan los fondos estatales?

Se divide en fondos de docencia, administrativos, investigación y vinculación con la comunidad. Podría haber la distorsión de que la Andina es una universidad elitista, para una élite de Quito...

P: Eso fue lo que dio a entender Correa...
R: El 60% de los estudiantes de la Andina son servidores públicos; el 48% gana entre mil y dos mil dólares, y el 35% gana menos de mil. Es decir, clase media, de ingresos modestos. Segundo: no es una universidad para quiteños ni hace esa distinción en costos. Aquí se forman estudiantes de varias provincias y países. Tenemos más de 300 carpetas de gente de 15 países que quiere venir a hacer doctorados con nosotros. Es una universidad abierta al mundo y al país. El sistema de becas no puede ser manejado con un sentido clientelar ajeno a la institución, tiene que ser manejado por la propia institución porque eso cierra el ciclo de su planificación curricular. La beca no es una dádiva, es un recurso de planificación educativa. Si la beca está bien calificada y auditada estamos permitiendo que el Ecuador se desarrolle.

P: Tras lo que ha dicho el presidente, ¿en realidad tiene expectativas en la mesa de diálogo con dos personajes más afines al correísmo?
R: Sí. Y mientras siga creyendo que sí, seguiré en el diálogo. El día en que piense en que no hay auténtica voluntad de resolver, nos retiramos y pasamos a otro plano.

P: ¿Y el Consejo Superior que encabezaba Rubén Vélez?
R:
Hasta hace poco se decía que este era el que único vigente, pero en la práctica había dos consejos paralelos.

Lo que le hace existir a un organismo es la legitimidad y la legalidad. El Consejo de Vélez es legítimo y es legal; la designación de Montaño fue legítima y legal. Pero cuando uno va a una negociación con el poder, uno pone por delante a los principios, el de la autonomía. No nos vamos a enfrascar a muerte por personas. El principio es que el Consejo Superior sea académico; es decir, que el factor político no rija sobre los destinos de la universidad.

P: ¿Qué tan efectivo es ese Consejo Superior de Vélez si ni siquiera se ha reunido?
R: Como le he dicho, no nos vamos a enfrascar en las personas. No aceptamos eso de que 'si no es de tal consejo no va nada'. En este proceso la meta es hallar una solución en que nos sintamos representados. Que el propio Parlamento, por último, designe un Consejo académico y en eso se pueden recoger a importantes figuras del periodo anterior, está bien.

P: Al sentarse usted a dialogar con Luis Fernando Duque, de alguna manera, lo está legitimando, luego de que hasta ahora la posición de la sede ecuatoriana de la UASB había sido rechazarlo.
R:
Nosotros estamos hablando con el presidente del Parlamento Andino, pero el acuerdo es que hay que ir a un Consejo Superior de consenso. Estamos de acuerdo en que la Universidad Andina jamás pretendió incumplir las leyes nacionales. Nosotros nos regimos a una doble normativa: la comunitaria andina y la nacional. Y los estatutos nos orientan en cómo configurar aquello. Si hubiera alguna imperfección, pues ya veremos.

P: ¿La reforma reglamentaria, entonces, más que para nombrar al rector, sería primero para conformar un Consejo Superior definitivo?
R:
Ahí está la creatividad que tengamos para producir la fórmula. Ahí vamos a elaborar un documento en el cual va a estar implicado, lógicamente, la configuración del Consejo y el mecanismo que asegure que la voluntad de la mayoría sea la que defina quien es el nuevo rector, que no sea discrecional ni la consulta, un saludo a la bandera. Hay que empatar consulta y designación. Este es un acuerdo académico, interinstitucional... Lo que importa es qué decisión toma ese Consejo y que no sea sesgado ni contrario a la voluntad de la Universidad.

P: ¿Y para ello, René Ramírez es el interlocutor más adecuado?
R: Es la contraparte de educación superior y posgrados en el país. Él públicamente ha dicho que la Andina es una buena universidad y ha reconocido mi encargo. Ante eso, tuvimos conversaciones preliminares y creo que las cosas irán saliendo de a poquito. (I)

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