Términos estadísticos cobijan una realidad laboral precaria en Ecuador

Gloria Muzo, de 50 años, y Jéssica Ascencio, de 27, se quedaron sin empleo fijo el año pasado. Desde entonces se consideran desempleadas, pero en la encuesta que midió la desocupación del país en el último trimestre de 2015 serían vistas de otra manera. Muzo formaría parte del empleo inadecuado por ocuparse en trabajos eventuales, como limpiar casas, en los que ha ganado menos del salario básico que hoy es de $ 366. Ascencio, al quedarse en el hogar como ama de casa y no buscar empleo, engrosaría la población económicamente inactiva, según la definición del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Muzo, quien vive en Tungurahua, cosechaba brócoli hasta septiembre último cuando la empresa en la que ganaba el sueldo básico se “fue de quiebra”. Desde ahí va a las avenidas Cevallos y Tomás Sevilla, en Ambato, en búsqueda de que alguien la contrate para una “chauchita”, como se refiere a los trabajos esporádicos.

Ascencio, por su parte, quien tiene el título de ingeniera en Desarrollo Empresarial, laboró por cinco meses en un ingenio de azúcar del cantón Playas, en Guayas, pero el contrato terminó en octubre pasado. Ella recién inició la búsqueda de empleo el mes pasado. Con ello ahora sería considerada como parte de la población económicamente activa (PEA) en la categoría de desempleada.

La PEA incluye a los que tienen empleo y los que responden que no lo tenían la semana anterior a la encuesta trimestral que hace el INEC y lo buscan, es decir, los desempleados.

Este Diario realizó una encuesta a 29 vendedores ambulantes de comida, frutas, discos de las zonas de Portete, la avenida Barcelona y la parroquia rural Progreso, de Guayaquil. De ellos, trece respondieron que se consideraban desempleados. Son personas que ganan lo que les deja el día en jornadas que pueden obtener $ 5, $ 10, $ 20, $ 30 o nada.

En Ecuador se contaban 357.892 personas desempleadas en diciembre pasado, según la última encuesta del INEC. Ellos representaron una tasa de desempleo del 4,77%. Esto en una economía en la que el organismo oficial de las cifras considera que el 95,22% de la PEA está empleada de alguna manera.

La mayor parte de ellos (48,09%) tiene un empleo inadecuado por ganar menos del salario básico. Incluso constan los que realizan alguna actividad sin percibir remuneración. En la encuesta de diciembre, por ejemplo, se identificó a 574.061 personas consideradas por el INEC como trabajadoras del hogar no remuneradas (quienes se emplean en negocios familiares) o los ayudantes de asalariados o jornaleros.

Los empleados, palabra que puede denotar una relación de dependencia y un ingreso fijo, se completan con el 46,50% de empleos calificados por el INEC como adecuados porque ganan igual o más del salario básico, sin que ello implique estabilidad laboral, ni tener seguro social y sin establecer el origen de esos ingresos.

A diferencia de países desarrollados como en España, donde la tasa de desempleo refleja el porcentaje de la PEA que no tiene un empleo remunerado frente a los ocupados, desglosados en asalariados (por tipos de contrato) y los que trabajan por su cuenta o son empleadores.

El presidente de la República, Rafael Correa, avaló en su enlace sabatino del 18 de octubre de 2014 el cambio de metodología para calcular el subempleo que se había hecho entonces y que implicó el uso de los términos empleo adecuado e inadecuado (antes de esa fecha se usaba la terminología de ocupados plenos y subempleados).

 

Ocupación y subocupación

Casi 16 meses después, el 5 de febrero pasado, cuando el Gobierno anunció la nueva forma de medir la pobreza, Correa cuestionó que se califique de inadecuado a algún tipo de empleo: “Aquí más exacto es el término ocupación y subocupación, tal vez eso habría que revisar porque empleado significa relación de dependencia y lo importante es estar ocupados”. Seguidamente dijo: “El desempleo (está) en 4,7%, el empleo pleno en 48%, 49% (en realidad está en 46,50%) y el resto le hemos llamado otras categorías de empleo inadecuado, pero lo inadecuado suena peyorativamente como algo malo”. Un día después, en el enlace sabatino, Correa dijo que la tasa de 4,7% es de las más bajas en la historia del país.

José Rosero, director del INEC, ratificó esta categorización en entrevista con este Diario. El funcionario afirmó que no se tiene previsto cambiar los términos que se usan: “Como tenemos marcos exhaustivos, todo nos debe sumar 100%, hemos creado estas categorías de empleo adecuado y empleo inadecuado para que la suma sea el 100% de la población con empleo”, dijo.

Para José Hidalgo, director general de la Corporación de Estudios para el Desarrollo, la tasa de desempleo es una cifra que no refleja la precariedad del mercado laboral: “Cuando el Gobierno destaca que Ecuador tiene una tasa de desempleo baja, puede tener razón si se analiza solo esa tasa, pero creo que es un indicador un poco mentiroso si no se lo ve con el empleo inadecuado para saber cuál es el porcentaje real de personas que tienen problemas para tener un empleo adecuado”.

Un mismo criterio tiene el analista Walter Spurrier, director del semanario económico Análisis Semanal, quien afirma que las cifras actuales reflejan un ingreso masivo de personas al mercado laboral. “Ahora de pronto los inactivos van en busca de trabajo y el grueso lo ha encontrado en el mercado informal, entonces ha bajado la calidad del empleo”, asegura.

El número de empleos adecuados se redujo 1,6% entre diciembre pasado y el mismo mes de 2014. Es el segundo año de los nueve que lleva Correa en el poder, en el que disminuye. Ocurrió también en 2009.

Spurrier e Hidalgo consideran que la situación negativa del mercado laboral se evidenciaría más durante este año ante la disminución del dinero circulante. En el tercer trimestre de 2015, el gasto en consumo final de los hogares se redujo 1,4% respecto del mismo periodo de 2014, según las últimas cifras disponibles del Banco Central.

En diciembre pasado, el deterioro del empleo adecuado se dio en ocho de los quince sectores en los que el INEC coloca a las personas empleadas. Entre ellos están el sector de la construcción y el agropecuario.

Correa esbozó en el enlace sabatino del 6 de febrero último alternativas para evitar la pérdida de empleos en esos sectores. Mencionó que el Gobierno asumirá el pago de la aportación al seguro social para los jóvenes contratados por primera vez o que se permitirán contratos por jornadas diarias de seis horas: “Pero eso sí, nadie podrá declarar utilidades hasta que cada trabajador, así no haya trabajado las ocho horas, haya cobrado por las ocho horas”, dijo.

Dirigentes empresariales de la construcción, la pesca y el comercio concordaron en que esperan ver el proyecto de ley anunciado, pero adelantan que las alternativas serían poco viables ya que, aseguran, no podrán declarar utilidades, que es el fin de un negocio, hasta cubrir lo que se supone era un ahorro en la nómina. (I)

Población Económicamente activa (INEC)

Empleo adecuado: 46,5%
Al percibir ingresos laborales iguales o superiores al salario mínimo, trabajan 40 horas o más a la semana, que deseen o puedan o no trabajar horas adicionales

Empleo inadecuado 48,09%
Incluye a los subempleados por horas de trabajo y por ingresos, a los no remunerados y otros tipos de la categoría.

Desempleo: 4,77%
Los no empleados y los que buscaron conseguir empleo o establecer algún negocio en las cuatro semanas anteriores a la medición del indicador.

No clasificados 0,63%
Sin poder categorizar.

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