Huyendo de la inseguridad venezolanos llegan a Ecuador

Domingo, 16 de Agosto, 2015 - 00h00
16 Ago 2015

Un frío viento de verano recorre la Plaza Borja Yerovi, en el norte de Quito. Sentados en una banca, tres hombres con cortes de cabello militar, que visten abrigos largos, gorras y gafas, frotan sus manos para calentarse. Falta poco para las 16:00 del 5 de agosto último.

La emotividad al expresarse mientras revisan sus celulares y sus acentos caribeños llenos de palabras como ‘chamo’ o ‘mi pana’ confirma que son venezolanos. “Qué tranquilidad hay aquí, chamo. Esto ya no se vive en Caracas (Venezuela)”, le dice Luis, de 29 años, a Carlos, de 33; mientras Enrique, quien es chef y tiene 21 años, desde la esquina de la banca solo mueve la cabeza confirmándolo.

Los caraqueños Luis y Carlos cuentan que aunque llegaron como turistas a Quito vía aérea desde la capital de su país, hace cinco días, ya han podido trabajar de meseros, donde consiguieron $ 100 cada uno. Enrique, quien viajó por tierra por más de dos días, desde la fronteriza ciudad venezolana de San Cristóbal, le dice que en menos de dos meses de estar en la capital ecuatoriana ya tiene trabajo de cocinero –en Venezuela tenía seis meses sin empleo– y puede comprar productos como leche o papel higiénico, que allá son de difícil acceso.

Enrique asegura que dejó a su madre y hermana y vendió su auto Renault 21 de 1991 –su mayor posesión– para llegar a Ecuador a quedarse. Luis y Carlos, en cambio, están a tres días de regresar a su país, pues solo están aquí para “raspar divisas”, es decir, pasar su tarjeta de crédito para acceder a lo que les queda de los $ 1.060 que compró cada uno al Estado venezolano a un costo de “6,30 bolos (bolívares) por dólar”, como parte del programa estatal Cadivi, que entrega un cupo de divisas a venezolanos que viajarán al exterior, entre otras razones, por turismo.

En el mercado negro de Venezuela un dólar americano, que oficialmente es pagado a 6,30 bolívares, puede llegar a cotizarse hasta en 40 y 60 veces más de esa cantidad, informó la agencia de noticias AP, en abril pasado.

“Si sabemos cambiar en Venezuela en el mercado negro los dólares que llevemos, multiplicaremos la ganancia en bolos. Eso permitirá comprar libros y uniformes a los chamos (niños)”, afirma Luis.

Entre el 2009 y el 2014, según los anuarios de entradas y salidas internacionales del Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos (INEC), a Ecuador recibió a 366.389 venezolanos. Aunque esta llegada de “llaneros” al país ha tenido un incremento progresivo, solo en los dos últimos años (2013 y 2014) ingresó el 60,4 % de ese total.

Para Pablo Jordán, este fenómeno migratorio se deriva de la situación económica que vive Venezuela, más profundamente, desde 2013. Él arribó hace un año a Quito, desde Valencia, atraído por los dólares y la idea de encontrar un trabajo como docente o en empresas vinculadas a sistemas de computación con el fin de ayudar a sus padres.

Aunque tiene un título de docente con mención en Informática, el joven de 25 años por ahora está conforme con los $ 800 que recibe al trabajar en una agencia de viajes. “En Valencia jamás me habría mudado a un pequeño departamento, como lo hice aquí, o comprar una lavadora... No hacer una fila de cinco horas por un papel higiénico le hace a uno rescatar la dignidad”.

Cifras del INEC revelan que en 2014, de los 119.763 venezolanos que ingresaron al país alegando el turismo, el 44,2 % estaba en edades productivas de 25 y 39 años; el 23 % eran profesionales, científicos o intelectuales; mientras que un 17 % era personal de apoyo administrativo.

Ya radicada en Guayaquil, Catalina, oriunda de Caracas, afirma que de su país la sacó “la inseguridad”. “A veces tú salías y te podían hasta matar por un celular”, afirma esta joven de 22 años.

Venezuela, en 2014, fue el segundo país del mundo con mayor tasa de homicidios: 82 muertes violentas por cada 100.000 habitantes, según datos del Observatorio Venezolano de la Violencia.

Catalina llegó al país sin familia hace once meses. Ahora tiene a su lado a su hermana mayor, a su sobrino y su madre está por venir.

En las terminales terrestres de las compañías Ocaña y Rutas de América, que tienen un viaje semanal desde Guayaquil o Quito a Caracas y viceversa, afirman que es cada vez más común ver bajar de sus buses entre 15 y 20 venezolanos, cargando pertenencias como para quedarse en el país. Según estas compañías, para el mes de agosto se han agotado los boletos para viajar desde Caracas a Guayaquil.

Redes sociales como Facebook y WhatsApp son claves y vitales para la conexión de esta comunidad en el pais, concuerdan quienes integran la Asociación Civil Venezolanos en Ecuador o la Hermandad Venezolana en Ecuador, que brindan apoyo y orientación legal a los compatriotas que llegan o pretenden migrar a tierras ecuatorianas.

La idea “es que el venezolano, en esta tierra extraña, se sienta querido”, dice Rodnney Jiménez, que llegó a Guayaquil en 1998.

Las estadísticas sobre cuántos venezolanos radican en el país varían. El INEC registra un saldo migratorio de 8.000 venezolanos en los últimos seis años. Carlos Acosta, de la Asociación Civil Venezolanos en Ecuador, estima son entre 15.000 y 18.000, en Quito, Guayaquil y Cuenca. Desde el lunes pasado, EL UNIVERSO solicitó datos a los ministerios de Relaciones Exteriores y al del Interior, y a la Embajada de Venezuela en Ecuador. No hubo respuesta.

Hay a quienes pese a ser profesionales les toca servir mesas, como es el caso de Victoria, una ingeniera química de Margarita; otros sí consiguieron una plaza en su rama profesional como le sucedió a María Teresa Rosales, de 39 años. Ella, arquitecta y directora de la Asociación Civil Venezolanos en Ecuador, cuenta que la crearon para buscar a venezolanos con quienes ‘compartir’ sus vidas y para que se reconozca a su comunidad como una “colonia productiva, de valores”.

Los negocios de comida, a más de ser puntos de encuentro frecuentes, aparecen como uno de los rubros en los que invierten quienes llegaron con algo de recursos. Kaila Thailuma, Linneth González y su esposo, Jorge Heredia, son un ejemplo. Montaron el restaurante Reina Pepiada, en Urdesa, en el norte de Guayaquil. El 70 % de sus clientes son venezolanos, pero no desisten en querer introducir sus arepas al mercado local. (I)

Huyendo de la inseguridad venezolanos llegan a Ecuador
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2015-10-10T16:34:51-05:00
Ecuador registra un aumento de ingresos de venezolanos desde el 2013. Ellos buscan quedarse para mejorar su calidad de vida.
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