La Perla del Pacífico vibró con su gente, al son de pasacalles guayaquileños como Guayaquileño, madera de guerrero, y ritmos tropicales, como Mami, qué será lo que quiere el negro, que entonaron las bandas musicales de colegios e instituciones públicas y particulares, durante el desfile cívico estudiantil ‘Guayaquil es mi destino’.
Al compás de cada melodía, las bastoneras y estudiantes danzaron y derrocharon energía, contagiando a los cientos de guayaquileños y visitantes que se apostaron a lo largo de las avenidas Quito y 9 de Octubre para ser parte del homenaje a Guayaquil, en sus 480 años de proceso fundacional.
Los personajes de Juan Pueblo y Juanita Pueblo, y Gloria Gallardo, presidenta de la Empresa Pública Municipal de Turismo, encabezaron la segunda etapa del desfile, a las 10:30, desde la avenida Quito y Clemente Ballén. La primera parte se dio a las 08:00 con el paso de los siete carros alegóricos desde Las Esclusas –del taller donde fueron confeccionadas– hasta la avenida Quito.
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Esta arteria vehicular se llenó de color con el paso estudiantil y de las alegorías. La imagen del papa Francisco regresó a las calles de Guayaquil, a bordo de una carroza. Su paso fue recibido por los aplausos eufóricos de los asistentes.
“Con esta hermosa imagen lo recordamos a él, sus palabras y su bendición a nuestro pueblo”, expresó Karina Reyes, oriunda de Nobol, quien acudió con sus dos hijos, vestidos con guayabera y su gorrito de papel, personificando a Juan Pueblo.
Algunos, como la familia Acosta Chacón, madrugaron –a las 07:00– para ubicarse en primera fila con sillas plásticas y disfrutar cómodos el desfile juliano. “Siempre venimos en familia, cada año es más bonito, me gustan las bandas y las bastoneras”, expresó Jenny Chacón, guayaquileña que vive en Durán, pero nunca se pierde las festividades de su ciudad.
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Emocionada, ella observaba el baile de las bastoneras. Hace veinte años, ella desfilaba; ahora su hija lo hace con sus compañeros de la Academia Naval Altamar.
Las liras marcaron el ritmo de Caballito de palo, mientras las bastoneras de la Unidad Educativa Pablo Hanníbal Vela bamboleaban sus caderas.
Las piruetas de los bastoneros de los colegios Aguirre Abad y Simón Bolívar sorprendieron a los asistentes, quienes los ovacionaron con aplausos.
Las candidatas a reinas de Guayaquil, en la carroza con las alegorías del faro del cerro Santa Ana, el reloj municipal y el edificio del Municipio, recibieron los flashes de las cámaras.
Con su celular, Samantha Guerrero las fotografiaba, mientras sus hijos –vestidos como Juan Pueblo y guayaquileña de antaño– estaban atentos al paso de las coloridas alegorías.
Los uniformados del Cuerpo de Bomberos, con su banda y una motobomba con la sirena encendida, cerraron la segunda etapa del desfile.
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A las 16:50 se retomó la cita festiva con bailarines de 46 academias, grupos folclóricos y carros alegóricos, a lo largo de la avenida 9 de Octubre desde la calle Lorenzo de Garaicoa hasta el Malecón Simón Bolívar.
La gente, que llegó con dos horas de anticipación, disfrutó del folclor. “Vine con mi familia a ver el desfile y me quedaré hasta el show en la noche”, afirmó Denisse Castro. (I)
Apuntes
En desfile
Comercio
Botellas de agua (a $ 0,35), helados y sombreros ($ 1) fue lo que más se comercializó durante el desfile para aplacar el calor que se sintió ayer.
Cruz Roja
Personal de la Cruz Roja estuvo en varios puntos del desfile guayaquileño, atentos a cualquier emergencia.















