Después de que los quiteños corearan "¡Que salga el Papa, que salga!", el sumo pontífice apareció en el balcón de Carondelet y saludó a sus seguidores, apostados en la Plaza Grande. Los bendijo. Pero la salida al balcón fue corta, porque el presidente de la República Rafael Correa nuevamente lo invitó a ingresar al Palacio.