Europa lleva 50 años en su camino comunitario, primero abriendo el comercio y otros intercambios, al final con la moneda única. ¿El objetivo? Por un lado, juntarse para evitar la tentación de guerras internas; por otro, hacer contrapeso a los 2 gigantes, Estados Unidos y China (antes la URSS)… Pero Europa ha vuelto a la primera página de los periódicos: parálisis económico/política en Grecia, bancos en riesgo en España, es más de lo mismo de meses atrás. ¿No se había resuelto el problema? No, porque la solución finalmente adoptada fue imprimir más dinero, ya estamos en el billón de euros; ahora el Banco Central es condescendiente porque tiene presidente italiano… ¡que lleva más de 2.000 años de experiencia en esto!; y la experiencia milenaria es que eso no dura ni resuelve problemas.

Europa solo tiene dos caminos, porque el actual es inviable: querer mantener la unidad, sin que nadie asuma los costos directamente (se hará finalmente vía devaluación e inflación):

1) Tornarse más comunitaria, lo que implica compartir más Gobierno Central, reglas, burocracia, y esto empieza con algo complejo y riesgoso para los países más sólidos: convertir las deudas europeas en un solo paquete del cual son todos responsables. Así el proyecto estratégico, quizás, se mantendría.

2) Construir un euro más sólido alrededor de Alemania y pocos países. Y que los demás vuelvan a sus monedas propias. Así el proyecto de unificación monetaria moriría, pero se sincerarían las reales relaciones internas.

Dos caminos muy diferentes, pero inevitables. ¿Y por qué no se emprende, ya, uno de los dos?

1) Porque humanamente es muy difícil tomar decisiones tan riesgosas, es más fácil que las circunstancias obliguen a ir en una u otra dirección… y quizás faltan líderes de talante histórico.

2) Porque nadie quiere asumir costos. Alemania, por ejemplo, no quiere la solución actual de devaluar el euro, porque eso implicaría importaciones más caras; pero tampoco la solución dos, que generaría una moneda demasiado fuerte para mantener su máquina exportadora, ni la solución uno porque le tocaría asumir desequilibrios enormes de otros países. Y Francia quiere a la vez ser uno de los dos pilares de esta estructura, pero no asumir las responsabilidades correspondientes (peor ahora con el nuevo Gobierno).

3) Porque incluso las propuestas que reciben los políticos difieren en exceso. Todas las semanas hay premios Nobel sugiriendo aumentar el gasto público y la creación monetaria del Banco Central. Y todas las semanas otros premios Nobel dicen lo contrario: dejar que precios y salarios se ajusten, más ahorro y austeridad.

Lo que es cierto es que Europa no escapará a dos cosas:

1) Alguien asumirá los costos en cualquier caso. Y ese alguien serán, probablemente, los países más sólidos… y las poblaciones aceptando menor calidad de vida.

2) El continente requiere restructurarse profundamente. Hay deudas que ajustar: gobiernos, bancos, empresas y personas. Pero sobre todo los niveles de productividad no permiten financiar el enorme gasto social, los altos salarios, el envejecimiento de la población, ni los horarios cómodos de vida y trabajo.

…Es hora de decisiones.