Tenía apenas quince meses. Pero ya corría con fuerza. Decía “papi” o “mami” si quería algo; o un inmediato “¿mande?” cada vez que escuchaba su nombre. Así recuerda nuestro compañero de labores Xavier Lituma Echeverría a su único hijo, Miguel Santiago Lituma Escalante, una de las víctimas de la tragedia en la vía a la costa.















