Una Urdesa más comercial

La calle Primera, hasta ahora tranquila, sin sobresaltos ni ruidos, contrario a las avenidas y calles de Urdesa Central en donde se concentra el comercio, estaría a punto de cambiar e incorporarse a los siete corredores comerciales que existen en la ciudadela, sin contar la av. Víctor Emilio Estrada.

En la esquina de la calle Primera y Guayacanes (esta última corredor comercial) se ubica el local de venta y mantenimiento de alfombras de Wilmer Yambay. Está allí desde hace 15 años en un local alquilado donde el negocio ha resultado rentable, pese a que la calle Primera no es una zona comercial.

Cree que la cercanía a la esquina de la calle Guayacanes, donde funcionan panaderías, restaurantes, spas, peluquerías y otros negocios, ha ayudado a que la clientela llegue.

Sin embargo, a este empresario no le disgusta la idea de que la calle se incorpore a los otros corredores y que sea declarada de uso de suelo mixto (residencial y comercial).

Esa es la propuesta que presentó al Municipio la Asociación Cívica y Cultural de Urdesa (Accur), a través de su secretaria general, Martha Béjar, quien asegura que la ciudadela necesita más espacio para seguir creciendo comercialmente.

Pagarían más prediales

Urdesa tiene como corredores comerciales a la calle Circunvalación Sur, Las Lomas, Las Monjas, Plaza Dañín, Guayacanes, la Quinta y la Sexta, a más de la V.E. Estrada.

De concretarse, la calle Primera, en donde pese a ser zona residencial hay 13 comercios, desde Dátiles hasta Ficus, entre peluquerías, papelerías y centros de rehabilitación, se sumaría a estos corredores. Pero no es la única en los planes de Accur, que busca integrar a la av. Otto Arosemena Gómez (Circunvalación Norte) y a la calle Higueras.

Doña Martha asegura que los residentes de esta zona estarían de acuerdo en pagar un poco más de impuestos prediales con tal de declarar estas calles comerciales.

Ahora pagan un promedio de 185 dólares por predio medianero.

“Esto le daría más realce a la zona y la plusvalía crecería”, menciona la dirigente, quien asegura que existen alrededor de 1.800 negocios en Urdesa, entre ellos 180 restaurantes, según un conteo que se realizó en el 2010 en la ciudadela.

En Urdesa se asientan 4.236 predios, según el Cabildo, lo que corresponde al 30% del total de inmuebles con relación a ciudadelas como Kennedy (65%) y Los Ceibos (5%).

Con Martha Béjar coincide Gustavo Pereira, presidente de la Asociación de Corredores de Bienes Raíces del Guayas, quien expresa que si el Cabildo cambia el uso del suelo la plusvalía, es decir el valor de las propiedades, se incrementaría transformando a Urdesa Central en una zona más rentable.

Gustavo Pereira reconoce que en la actualidad esta ciudadela es la que más impulso comercial registra en la ciudad. “Con las últimas ordenanzas en Circunvalación Sur los comercios han crecido y se encuentran hasta clínicas en este sector”.

Se refiere a la ordenanza municipal del 30 de noviembre del 2002 que declaró a las calles Quinta B, Quinta, Sexta, Carlos Luis Plaza Dañín, Guayacanes y las avenidas Las Monjas, Circunvalación Sur y Las Lomas como áreas comerciales. Antes, el 5 de agosto de 1993, durante la administración de León Febres-Cordero, se declaró comercial a la avenida Víctor Emilio Estrada.

El especialista prevé que, por ejemplo, si la av. Circunvalación Norte, donde la mayoría de edificaciones sobrepasa los 1.000 m² es declarada comercial se llegaría a pagar hasta $ 1.000 por m²; ahora el precio no supera los $ 250 por m².

En tanto, Héctor Macías, gerente general de la consultora Castagneto & Macías, aclara que si el Cabildo acoje la propuesta de Accur no podría declarar suelo mixto a estas calles, sino comerciales. “Una propiedad no puede ser catalogada como residencial o comercial individualmente, sino por zonas”, explica este experto en bienes raices.

No todos de acuerdo

Rita Solórzano, dueña de Despensa Central desde hace 45 años en las calles Higueras y Acacias, no está de acuerdo con la propuesta. “La zona es más tranquila sin comercios, la gente vive en paz”, comenta la dueña de esta villa-tienda, quien logró poner en orden sus papeles en el Municipio en el año 2005.

A Olga Alvarado, quien reside diagonal a doña Rita, tampoco le agrada la idea. “Para eso hay centros comerciales donde la gente compra con tranquilidad”, reflexiona doña Olga, quien prevé que si existen más comercios cerca de zonas residenciales la delincuencia se incrementará también.

El pedido de Accur está en trámite en el Municipio que el 11 de febrero del 2010 expidió la ordenanza que norma los trámites de aprobación de las parcelaciones y desarrollos urbanísticos.