Evite andar con dinero en efectivo

Existe una correlación inversa entre el uso de dinero en efectivo y el grado de desarrollo de los países, es decir, mientras más tecnificado sea un país, menos uso de efectivo empleará y viceversa. En Ecuador vemos que se ha desarrollado toda una industria delictiva aprovechándose de esta debilidad; en países desarrollados, a los clientes casi no se los ve en los bancos.

Siento mucha lástima por vidas absurdamente perdidas en todos estos años, pues se pudo haber evitado tanta desgracia con algo de prudencia y educación financiera, de manera que los colegios, universidades e instituciones crediticias deben emprender campañas constantes de entrenamiento de este tipo, y no como herramientas publicitarias; es decir, es necesario promover el uso de la tecnología para evitar cargar dinero en efectivo, lo que no tiene nada que ver con pagar al contado o a crédito.

La banca debe abrirse al capitalismo popular y no crear tantas barreras para la apertura de cuentas de ahorro. Debido a estas trabas, gente deshonesta y organizaciones delictivas se aprovechan de este gran segmento de mercado para destruir, pero ganando dinero a borbotones.

Puedo entender que personas de escasa educación opten por andar con dinero en efectivo en grandes cantidades, pero no concibo que empresas corporativas cancelen miles de miles semanal o quincenalmente en efectivo a sus empleados, arriesgando innecesariamente la vida de esas personas que llevan el dinero de un lugar a otro. Podemos evitar desgracias actualizándonos tecnológicamente, usando internet para pagar, ¡pero en el país hay personas que se jactan de que jamás usarán internet para comprar, pagar o vender! Necesitamos actualizarnos. Nuestra sociedad debe entender que no todo tiempo pasado fue mejor, porque el futuro es brillante si así lo decidimos; debemos ser competitivos, buscar ganar, hoy es más fácil hacer fortunas en el tercer mundo que en el primero. Usemos la tecnología para nuestras transacciones, ahorremos tiempo y energía; reemplacemos el efectivo, no arriesguemos nuestra vida, vale mucho.

Carlos Jurado Peralta,
economista, Guayaquil