Es una fiesta rural en la que el montubio realza su destreza como jinete; en la que demuestra su dominio sobre el caballo, su dócil ayudante en tareas agrícolas pero en esta ocasión, su oponente. Lo enfrenta ante un público extasiado que lo ovaciona si es que lo vence o se burla de él si termina en el suelo, por los bravucones corceles.














