Falta de presupuesto impide que mujeres integren servicio militar

En mayo del año pasado acudió al llamado de acuartelamiento en la Base de Movilización Occidental de la ciudad. Érica Lozano, de 20 años, tenía la esperanza de recibir la instrucción militar, pero regresó decepcionada a su casa, en Durán, cuando le informaron que no podría hacerlo hasta que las Fuerzas Armadas tengan las instalaciones adecuadas para acogerla.

Lozano sigue optimista y menciona que esperará hasta que las unidades militares tengan la infraestructura necesaria para acudir nuevamente al llamado y acuartelarse.

Ella destaca que tiene el apoyo de su familia y además platicó con su pareja sobre su interés en el servicio militar y le informó que apenas pueda ingresará a las filas.

Al igual que Lozano, al llamado del 30 de mayo del 2009 se acercaron, en Guayaquil, 6 mujeres para ser conscriptas; el 29 de agosto de ese mismo año, 8; y el 28 de febrero de este año, 10. En total 25.

Un vocero de la entidad mencionó que al llamado del 28 de mayo pasado no asistió ninguna, lo que amerita a que “tal vez se corrió el rumor entre las interesadas de que no se había construido nada”.

Las mujeres que deseen seguir la carrera militar pueden hacerlo conforme la Constitución vigente, aprobada en el 2008. Así lo especifica el artículo 160 de la Carta Magna: “Las personas aspirantes a la carrera militar y policial no serán discriminadas para su ingreso”.

Sin embargo, la falta de infraestructura en el país impide que se cumpla con la norma.

El comandante de la Base de Movilización Occidental, capitán de navío Amílcar Villavicencio, reconoció la falta de instalaciones. “Las mujeres pueden venir voluntariamente. Se acercan, se califican, están registradas, pero lastimosamente no tenemos la infraestructura necesaria para acogerlas”, dijo.

El capitán Villavicencio destacó que a las mujeres que acuden a los centros de movilización para acuartelarse se les realizan las pruebas y toman los datos personales para almacenarlos en una base.

“El momento que nosotros estemos listos las llamamos a todas inmediatamente para que se presenten”, agregó.

Además explicó que la Dirección de Movilización ha solicitado al Ministerio de Defensa que le asigne los fondos para la creación de la infraestructura para recibir a las mujeres, pero aseguró que no será en este año ya que “hay prioridades en las Fuerzas Armadas y en la salud y educación del país”.

Asimismo dijo que esperan tener listas las instalaciones para el llamado que se realizará en agosto del próximo año.

Acuartelamiento
El funcionario afirmó que las bases militares de Quito, Cuenca y Guayaquil se encuentran en un proceso de planificación para construir baños, dormitorios y espacios que acojan al grupo femenino.

En el Ecuador se reclutan unos 4.500 jóvenes en los tres llamados al año: febrero, mayo y agosto.

De ese número, en la ciudad se califica a unos 1.400, los cuales son distribuidos a las unidades militares de la frontera del sur del país, tales como Patuca, Loja, Cariamanga, Los Ríos, Zamora Chinchipe, Manabí y Galápagos.

El capitán Villavicencio mencionó que cuando el servicio militar era obligatorio siempre faltaba personal para llenar los cupos de acuartelamiento, pero desde que en el 2008 se volvió voluntario con la nueva Constitución “ahora ya no, hay un llamamiento al servicio cívico de estos jóvenes”.

Durante el año que dura el proceso de formación para obtener el título de soldados de reserva, los conscriptos reciben capacitación física, moral, militar, y desde hace un año, en áreas como la mecánica y electricidad automotriz, avicultura, soldadura, entre otras.

“Son ciudadanos que salen con formación en valores y disciplina”, indicó.

Al terminar su preparación los jóvenes regresan a su vida civil y serán llamados a servir en el caso de que el país enfrente alguna situación de emergencia como la guerra o desastres naturales.

Además de que podrán asistir a cursos de reentrenamiento cada año, para continuar con la preparación.

Actividades artesanales
Durante el acuartelamiento los jóvenes forman parte del programa Conscripto ecuatoriano forjador empresarial, en el que reciben capacitación por parte de personal de la Escuela Politécnica del Ejército (ESPE). Durante el curso se les enseña sobre mecánica automotriz y de patio, mantenimiento de motores, electricidad automotriz, soldadura y avicultura.

Cursos en el Secap
Mientras cumplen el servicio militar los conscriptos pueden realizar cursos en el Servicio Ecuatoriano de Capacitación (Secap). Algunos son en computación, cocina nacional e internacional, cableado estructurado, mantenimiento preventivo y correctivo, etcétera.