El gobierno de George Bush, con salvatajes, intenta evitar el colapso de su economía. El efecto se siente en los migrantes y exportadores, que esperan una pronta salida a la crisis.
Millones de estadounidenses van al supermercado. Muchos, tras recorrer las perchas, se dan cuenta de que deben elegir entre lo indispensable y lo que puede quedar para otro día.














