Casi al mismo tiempo, el Ministro de Gobierno prohibió a la prensa que muestre los rostros de quienes hayan sido capturados y no hubieren recibido sanción por sus actos ilícitos, para preservar sus garantías constitucionales. Por lo visto los jóvenes de la Universidad Católica valen menos, según el régimen, así que no disfrutarán ni siquiera de los derechos que asisten a un violador o un asesino.
El país entero rechazó –durante la campaña electoral– que se quisiese juzgar al Primer Mandatario por sus antecedentes familiares. Él debería proceder del mismo modo.













