Hace unos ocho años podía decirse que esto era un mito, que la ciencia no avanzaba, que los doctores no lo conocían, ni mucho menos lo podrían tratar; pero hace ocho años también que lo conocí en carne propia, que lo llevo en mi sangre, en mi cuerpo y en mis venas. Hasta llegué a pensar que lo tenía en mi mente y en mi espíritu.
Eso hace ocho años. Ahora que ya lo llevo en mi corazón, lo pienso y siento que no es más que una nueva condición de vida.
Más que todo es cuestión de actitud; aunque sí te coge mal en tu casa, con tus amigos, con tu enamorada...
¿Pero y qué hay de ti, que hay de la vida, de tus ganas de ser feliz, de hacer feliz, de vivir plenamente?
¿Será que a lo mejor te vas a derrumbar?
No, hermano, estás mal, solo tienes que pensar que la vida continúa, que estamos para hacer algo por la sociedad que tenemos y una misión que cumplir y por hacer. Sea donde sea. Si Dios la hizo en esta vida, ¿por qué no nosotros?
¿Será que le tenemos miedo a la muerte?
Si todos los días tenemos un reto de la muerte cuando salimos de casa.
Si la gente te discrimina, ¿quiénes son ellos para que te juzguen? Nadie.
Solo está en ti, en tus actitudes por ser y hacer felices a tus seres queridos.
Alguna vez alguien me preguntó qué iba a hacer con mi vida y si tendré un amor estable. Pues, si la vida tiene algo preparado para ti, solo está en ti conseguirlo.
Para mí, el VIH te hace ser más humano, más querido por los que de veras te quieren; y no con ojos de piedad, sino con ojos de solidaridad, de paz y de amor verdadero.
Solo está en ti, en tu lucha por la vida, y créeme que sí hay formas y mecanismos de seguir viviendo.
Ya existen tratamiento y controles. Hasta el Estado te ayuda en caso de que tengas problemas económicos.
Existen varios grupos de autoapoyo, como el que dirijo. Así estamos organizándonos, para apoyar a los que más lo necesitan.
Entonces, hermano, estamos en pie, no desmayemos solo hasta que Dios nos llame; y si nos vamos, hagamos que la misión se cumpla en la tierra, para que en el Cielo se vea desde la Tierra.
*Defensor de los derechos de los VIH positivo.
El VIH te hace ser más humano, más querido por los que de veras te quieren; y no con ojos de piedad, sino con ojos de solidaridad, de paz y de amor verdadero.