En el primer caso, Estados Unidos comunicó que los camaroneros ecuatorianos podrán ingresar su producto sin aranceles, siguiendo una resolución del órgano de solución de controversias de la Organización de Comercio, OMC, que concordó con Ecuador en su demanda contra Estados Unidos. Sí, leyeron bien, nos dio razón contra Estados Unidos por una práctica comercial desleal que imponía gravámenes adicionales a las exportaciones camaroneras de nuestro y otros países en desarrollo, arguyendo que vendíamos por debajo de los precios internacionales. Utilizó la potencia una metodología ajustada a sus intereses, pero reñida con las normas internacionales. La defensa ecuatoriana estuvo en manos de bufetes prestigiosos internacionales, pagados en buena parte por los sectores afectados.

En un segundo caso, negociadores de la Comisión Europea ofrecieron bajar el alto arancel que cobran al banano ecuatoriano para intentar persuadirnos de desistir de nuestra demanda ante el mismo órgano de la OMC. La propuesta busca intercambiar una cláusula de paz por un arancel de 123 euros por cinco años, frente a los 176 actuales. En esta controversia, de lo que se trata es de saber si la Unión Europea está cumpliendo los diversos fallos de la OMC contra su política bananera. Si bien, no hay solución todavía, nos encaminamos hacia una. En este caso, el esfuerzo ecuatoriano resultó de una acción conjunta de la Cancillería y del anterior Ministerio de Industrias y Comercio, con abogados del Centro de Asesoría Legal primero y abogados privados de Estados Unidos, ahora.

En un tercer caso, un Tribunal del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, Ciadi, le dio la razón a Ecuador, frente a una demanda por 75 millones de dólares que la empresa multinacional MCI, en el sentido de que el país no estaba obligado a renovar un contrato ni pagarle por energía no entregada. La defensa en este caso correspondió a la Procuraduría y a un prestigioso abogado ecuatoriano.

Estas noticias ponen en evidencia cómo el sistema multilateral y sus reglas, con todas sus limitaciones y defectos, pueden apoyar a países en desarrollo frente a las grandes potencias. A diferencia de los tribunales de comercio de un país, estos organismos se constituyen por árbitros provenientes de varios países, escogidos de listas formadas sobre la base de méritos, y que en cada controversia se elige un árbitro escogido por cada país o empresa, otro nombrado independientemente.
Obviamente un elemento central, como en todo proceso ante una corte, es la de tener una buena defensa. Las opciones son variadas, como señalan estos casos: abogados de otros países, abogados ecuatorianos o un centro de apoyo a los países en desarrollo.

En la mayor parte de casos, los abogados se mantuvieron en el tiempo y fueron escogidos con suficiente anticipación. Tuvieron tiempo para conocer el caso y estudiar las pruebas y argumentos. Hay importantes lecciones que aprender de estos casos, para tener una defensa sólida frente a demandas como la de la Oxy, que entra en el candilero.