Al mantener pensamientos centrados en Dios, emano paz. Según visualizo que mi familia mundial vive en armonía gracias a la bondad de Dios, envío energía positiva hacia el mundo. Pienso en los líderes mundiales y oro para que cada uno de ellos esté a tono con Dios y receptivo a su guía. Oro para que todos nos demos cuenta de nuestra unidad de Espíritu y sintamos el amor de Dios. Uno por uno, pensamos y actuamos conscientes de esta verdad, y vivimos en paz como familia.
–Lucas 10:6
“Si hay allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros”.

















