#1
El mensaje de la Palabra de Dios
Jesús, que ha ido manifestando progresivamente el misterio de su persona, revela hoy que su relación con el Padre es una misteriosa identificación: “el Padre y yo somos uno”.

Los verdaderos discípulos son los que escuchan su voz, aceptan con fe su persona y su mensaje y asumen el compromiso de vivir el estilo nuevo del Cristo resucitado.

#2
¿Qué compromiso nos pide el Señor?
Escuchar y conocer a Jesús y seguirle. Si nuestra fe es sincera, debe llevamos a un seguimiento cada vez más fiel y más personal de Cristo, el Buen Pastor, que va adelante y nos invita a seguirle.
El Evangelio de hoy, debería fortalecer nuestra fe, nuestra confianza y nuestro compromiso con la Iglesia, que nos da el Evangelio, nos da la Eucaristía y sobre todo nos da a Jesucristo.

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La garantía de la Iglesia, de su fidelidad en conducir a los hombres a la vida de Cristo resucitado y al Evangelio, del amor y la libertad, es que no está en manos de pastores humanos. Estos son solo un instrumento del único Pastor, Cristo, que guía la Iglesia y que suple las fallas humanas.

Formamos parte de una comunidad de hermanos, con muchos defectos, en nosotros y en nuestros dirigentes; pero estamos seguros de que en esta Iglesia seguimos a Jesús, que nos conduce al Padre.

La Eucaristía es un momento privilegiado en que Cristo es pastor y nosotros su comunidad. Escuchamos su voz, acogemos su Palabra, y nos alimentamos con su cuerpo, para seguir sus pasos, vivir en comunión con él, e imitar su estilo de vida.

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#3
¿Cuál es mi respuesta hoy?
 *¿Puedo decir que conozco a Cristo, si no conozco el Evangelio porque no lo leo, porque no siento la necesidad?
* Para conocer a Cristo: leer en familia, cada semana, algún capítulo del Evangelio, integrarme en un grupo bíblico.
* Y comenta lo que vas conociendo con otros, para que ellos hagan lo mismo.

EVANGELIO Jn 10, 27-30
Lectura del Santo Evangelio según San Juan Asamblea: Gloria a ti, Señor.

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En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y él es  superior a todos. El Padre y yo somos uno".
Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.