A los antiguos seguidores y a los nuevos lectores de esta columna les tengo una buena noticia: podremos conocer por testimonios directos en qué consiste y cómo se desarrolla la economía de comunión.

Cuando la conocí me impresionó favorablemente y me entusiasmé al punto que escribí el artículo ‘¿Economía de comunión?’, publicado por EL UNIVERSO el 18 de junio de 1997.

Me referí entonces a algunos aspectos fundamentales de esta diferente forma de conceptuar y desarrollar empresas:

–No se trata de una utopía social o económica.

–Es una propuesta viable puesta en práctica en varios países.

–Parte de una visión evangélica que actúa dentro de la economía de mercado.

–Rechaza la mentalidad de limosna, buscando la autosuficiencia empresarial.

–Las utilidades hay que reinvertirlas en la empresa, pero también deben servir para ayudar a los necesitados y difundir el sistema.

Luego, al conocer un informe de doña Chiara Lubick, cofundadora del Movimiento de los Focolares y quien ideó este tipo de empresas, respecto de sus logros, escribí ‘¿Más economía de comunión?’, que publicó EL UNIVERSO el 3 de noviembre del 2004.

Ahora, gracias a la apertura y buena voluntad de la Asociación Cristiana de Empresarios aceguayaquil@yahoo.com que realiza su actividad apostólica en esta ciudad, tendremos la oportunidad de conocer mejor esta sugestiva modalidad empresarial.

En su tradicional desayuno de trabajo, que realizan los primeros jueves de cada mes, el próximo 1 de septiembre, podremos escuchar la exposición de dos focolares.

Será una gran oportunidad para descubrir cómo los principios cristianos pueden servir de motor para generar empresas en las cuales el principio de la unidad, que preside el pensamiento de los focolares se expresa cabalmente.

Esa misma unidad que observamos en la Trinidad, que Jesús pidió a sus apóstoles en su última cena y que tanto nos falta a nosotros, como es muy fácil comprobar.

A los ecuatorianos que estamos cansados de “lo mismo de siempre”, que nos impide progresar como debemos, y que soñamos con la vivencia de la fraternidad social, nos van a presentar algo nuevo, útil y atractivo.

Yo estoy agradecido y optimista.

¿Valdrá la pena inteligenciarnos sobre la economía de comunión?

¿Sería tan amable en darme su opinión?