Todo estudiante necesita que el lugar donde recibe las clases sea un ambiente adecuado, lejos del ruido y de toda influencia externa que impidan su concentración, aseguran dos expertas en educación consultadas por este Diario.
Cuando falta ese espacio se podrían generar serios problemas de inestabilidad y de identificación en el alumno, coinciden la doctora Cinthya Game, investigadora socioeducativa; y la psicóloga Mónica Llanos, orientadora familiar.
Game asegura que así como todo niño requiere de un lugar (hogar) donde cobijarse, que le proporcione esa seguridad emocional y de identidad familiar, los alumnos necesitan sentirse seguros de la identidad institucional que le brinda el centro educativo.
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Mónica Llanos dice que cuando todos los estudiantes de un plantel no están ubicados en el mismo edificio, sino separados, pierden el sentido de grupo y de institución. “Es un ambiente inadecuado y antipedagógico”, agregó.
Según Game, también el profesor necesita ese espacio de tranquilidad para impartir sus clases sin interrupciones.
El aprendizaje debe recibirse en un ambiente adecuado, de lo contrario se torna informal. “Lo ideal sería buscar un local alternativo”.
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Game sugirió que una buena alternativa será llevarlos a una casa comunal, donde los estudiantes tendrían una imagen de unidad de la escuela hasta que cuenten con ese espacio propio que reúna las condiciones necesarias.

















