Varios años atrás, el fotógrafo Richard Silver caminaba por Nueva York cuando, al entrar a una iglesia, se percató de que esta tenía un “increíble cúmulo de trabajo en el techo”. De modo que apuntó su cámara y –clic– tomó una serie de instantáneas del amplio arco superior que iba de un extremo a otro de la edificación.
Con edición, todo el techo quedó plasmado en una sola imagen, como una inmensa alfombra compuesta de piedras y cristales.
Silver ha visitado 20 ciudades desde México hasta Buenos Aires. “He tratado en otras grandes edificaciones, pero las capillas encajan perfectamente con lo que quiero lograr”, indicó a Univisión el neoyorquino de 55 años. “Pongo mi lente en cualquier iglesia que esté abierta cuando llego y, si me lo permiten, comienzo a disparar mi cámara”. Silver visitará Asia y Europa pronto. (I)



















