Emociones que marcan toda la vida al bebé

Desde el momento de la concepción de una vida esta marca su carácter, actitud, temperamento y los sentimientos que desarrollará hasta su adultez y vejez, de darse el caso. Estudios científicos demuestran que las emociones de la madre durante el embarazo afectan directamente al bebé.

La psicóloga Aurora Contreras señala que influyen aspectos como si el embarazo era deseado o no, planificado o no, de si el padre rechaza o no a su hijo, si hubo un aborto reciente o no, entre otros.

“En el caso del bebé, si fue concebido después de un aborto natural que fue muy deseado por la madre, puede 'sentir que no tiene un lugar', 'que está reemplazando a alguien', que no es a él a quien quiere. En el caso de ese bebé que no fue deseado y la madre no ha podido tomarlo todavía, puede experimentar la sensación de ser 'inoportuno' o 'un accidente' y tiene altas probabilidades de desarrollar una baja autoestima, sentimientos de culpa y hasta conductas autodestructivas”, añade.

Por su parte, el ginecólogo obstetra de Centrales Médicas Veris Andrés Sánchez explica que cuando una mujer acude a su primer control prenatal, se debe mitigar ese sentimiento de inseguridad y preocupación que se genera explicando con detalle cada fase del embarazo, escuchar sus dudas y ser elocuentes en las respuestas, desarrollando empatía para que sepa que quien va a cuidar de su embarazo (además de su familia) es el especialista, quien se preocupa por cada una de las necesidades que presenta en ese momento y en las futuras consultas.

Una mamá que vive su embarazo a plenitud, que tiene un entorno positivo, que aporta bienestar a su vida, suele tener bebés con mayor peso y mayor edad gestacional, menciona Stefania Pow, consejera de Lactancia Materna y directora de La Vía Láctea, y añade que las embarazadas que padecen altos niveles de estrés corren más riesgo de tener un parto prematuro (que el pequeño nazca antes de las 37 semanas de gestación) y los recién nacidos suelen estar expuestos a un riesgo mayor de tener problemas de salud.

“En los primeros meses puede haber alegría, sobre todo si tener un hijo era un proyecto de vida en común con su pareja y todo va bien con el embarazo. En otros casos las emociones más frecuentes pueden ser el miedo a la pérdida del embrión o no llegar a término con el embarazo, a sentirse rechazada, a mantener relaciones sexuales”, refiere Contreras.

Los pensamientos negativos o limitantes pueden conducirla al estrés y a una necesidad imperiosa (ansiedad) por confirmar el estado de normalidad del bebé con repetidas ecografías y más visitas de las necesarias al centro médico. En el último trimestre puede sentir incomodidad física que dificulte el sueño, el descanso o la realización de algunas tareas, aquí puede volver a experimentar miedo por la aparición de las primeras contracciones, por posibles complicaciones en el parto.

En este estado emocional en el que puede verse alterada la salud física y psico-sexual, es importante la colaboración, comprensión y cuidados de la pareja y la familia, así como la asistencia a los cursos de educación maternal.

Hay factores como la pérdida de un ser querido que afectará al bebé y siempre vivirá con ese dolor, pena o desconsuelo y nadie relacionará esa emoción con el duelo que vivió la madre durante su gestación.

Pow indica que la embarazada debe aceptar los cambios emocionales y dejarlos fluir, es beneficioso poder hablarlos y expresarlos. “Recuerda que la maternidad es una gran transformación y que el embarazo no dura eternamente, es solo el primer kilómetro del camino, así que encuentra tiempo a diario para ocuparte de ti y del bebé”.

Se debe permitir momentos de distracción y relajación para la gestante, así como estimular su instinto maternal, por ejemplo, con la compra de ropita de bebé, la cuna, juguetes y otros artículos, asegura Sánchez.

Recomendaciones

- Se debe demostrar interés y preocupación ante las necesidades de la embarazada.

- Se tiene que ser pacientes y cautelosos al emitir un criterio, porque pueden estar más sensibles de lo normal.

- Se pueden adecuar ambientes apropiados para estimular la llegada del nuevo integrante.

- Se debe dar muestra de cariño y afecto, que se sientan valoradas.

- Hay que expresar sentimientos de alegría y felicidad en todo momento por más difícil que sea la situación.

- La embarazada debe comunicar lo que siente por más tonto que pueda parecer.

- Ella tiene que buscar apoyo de otras mamás embarazadas que estén pasando por lo mismo o de otras madres que ya hayan atravesado esa etapa.

- Debe de dejar de “tener que” hacer las cosas, lo que significa que si hay que trabajar, debe hacerlo, pero si está cansada y hay platos sucios, entonces vaya a dormir y lávelos después. Y eso se aplica para todo, desde quehaceres del hogar hasta salidas con amigas.

- Mejore el estilo de vida. Esto es igual a ejercitarse y alimentarse balanceadamente. Si no se lo hizo antes entonces hay que formar gradualmente el hábito, esto es comer más saludable y empezar a caminar 20 minutos todos los días. También se puede practicar yoga, la natación o bailoterapia.

- Infórmese con un libro sobre maternidad y crianza, además de programar reuniones con amigas madres.

- Se recomienda establecer el contacto inmediato “piel con piel” entre madre e hijo y también prender al bebé al pezón de la madre para fomentar el apego precoz.

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