Mitos y verdades del parto

El temor natural y la expectativa ante la llegada del alumbramiento puede generar una serie de mitos, que según el Dr. Humberto Marengo Gallardo, jefe del departamento de ginecología y obstetricia del Hospital Alcívar, la mayoría son sin ningún fundamento, pero realmente no hay mitos que sobresalgan o que se enfaticen demasiado, asegura. “Lo importante es conocer que ni lo uno es la panacea ni lo otro hay que satanizarlo”. Ante la incertidumbre de qué procedimiento es el más recomendable al momento de dar a luz, el médico señala que el parto vaginal es lo más fisiológico, es lo más natural y, por lo tanto, debe ser siempre lo recomendado.

Todo procedimiento quirúrgico debe realizarse solamente en condiciones estrictamente necesarias. “La cesárea debe programarse solamente cuando existan indicaciones absolutas para cesárea, salvo que haya que realizar una cesárea de emergencia debido a complicaciones al final del embarazo o en el mismo trabajo de parto”, indica.

Ventajas y desventajas de la cesárea

Pero tanto el parto como la cesárea tienen sus ventajas y desventajas. Las ventajas del parto vaginal son que la recuperación es pronta, la paciente puede incorporarse prácticamente de manera inmediata a sus actividades y en el parto existe menor riesgo de complicaciones. En la cesárea, no existen los dolores intensos del parto pero existe un posoperatorio de mayor cuidado, más molestoso, existen menores posibilidades de sufrimiento fetal por espera demasiado prolongada, pero en la cesárea hay mayor riesgo de complicaciones quirúrgicas, explica el Dr. Marengo. Sin embargo, añade que en una paciente que ha tenido tres o cuatro partos a lo largo de su vida, con el paso del tiempo pueden producirse problemas de prolapsos (descensos) debido al debilitamiento de los músculos y órganos del piso de la pelvis que se produce como consecuencia de la intensidad de las contracciones uterinas durante los trabajos de parto; pueden producirse prolapsos de vejiga, recto (década de los 40-50) y útero (década de los 60). Este riesgo es mucho menor en mujeres que han tenido solo cesáreas.

¿Cómo saber que llegó el momento?

Existen signos que son considerados señales previas al parto, signos que nos avisan que un parto o un trabajo de parto está por llegar, estos se denominan pródromos de parto. Los pródromos de parto consisten en las contracciones uterinas que comienzan a ser más intensas (dolorosas) y, sobre todo, más frecuentes; estas contracciones pueden durar aproximadamente 30 a 40 segundos, y se producen con una frecuencia de 3 a 4 en 10 minutos. Puede haber también la pérdida de líquido amniótico, que es una señal de que se han roto las membranas amnióticas (la fuente) lo cual también nos da la información de que el parto se está acercando. Hay otros signos como el sangrado vaginal que también debe ser considerado.

Cesárea, ¿cuándo es buena realizarla?

Existen indicaciones médicas para realizar una cesárea. Estas indicaciones pueden ser absolutas o relativas. Cuando existen indicaciones absolutas la cesárea debe ser programada de manera obligatoria porque de lo contrario corren riesgo la madre, el feto o ambos. En las indicaciones relativas se puede optar por intentar la labor de parto, pero teniendo en cuenta que si no hay una buena progresión del trabajo de parto existe la cesárea como segunda opción.

Entre las indicaciones absolutas están la desproporción cefalopélvica (pelvis estrecha o feto grande para esa pelvis), macrosomía fetal (4.500 g), distocia de presentación (situación transversa), placenta previa oclusiva total, desprendimiento placentario, sufrimiento fetal, preeclampsia grave, el embarazo múltiple (más de dos fetos), infecciones como HIV o infecciones activas en el momento del parto como herpes o condilomas, y el antecedente de haber tenido cesáreas.

Entre las indicaciones relativas están el embarazo gemelar, la presentación pelviana (feto sentado), mioma uterino, falta de progreso del trabajo de parto, ciertas malformaciones fetales, entre otras.

El tiempo de duración de una cesárea depende de la experticia o del adiestramiento del cirujano, pero un tiempo promedio es aproximadamente una hora. En cuanto a la recuperación, la paciente debe acudir a los 8 días al primer control posparto, para revisar la herida, se realiza la extracción de puntos en caso de ser necesario. Luego se hace el control final o definitivo a los 40 días, que es cuando termina la etapa de puerperio (periodo posterior al parto, ya sea vaginal o por cesárea).

Cabe recalcar que los controles posparto son necesarios tanto en mujeres que han tenido parto vaginal como en las que tuvieron cesárea.

Sin embargo, si la madre está dispuesta a un alumbramiento por parto natural, es una opción válida, siempre y cuando no exista una indicación absoluta. “Si tenemos una indicación relativa se puede esperar el trabajo de parto bajo estricta vigilancia (monitoreo fetal permanente o control de latido cardíaco fetal), pero si hay una indicación absoluta la cesárea es obligatoria y no tiene sentido esperar la dilatación cervical”.

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