Grupos ambientalistas renovaron sus expresiones de rechazo y alarma por la llamada exploración sísmica oceánica, que consiste en bombardear el océano con ondas sonoras que rebotan en el lecho marino y son registradas en barcos. La técnica es extremadamente útil para detectar depósitos de petróleo y gas natural, pero hay quienes manifiestan preocupación de que pueda ser perjudicial para la vida marina, inclusive las ballenas, tortugas y delfines.