“La Iglesia permitió los abusos de un cura durante años”. Este fue el demoledor titular con el que el equipo de investigación del diario The Boston Globe acusó en el año 2002 a la Arquidiócesis de Boston y a su máxima autoridad, el arzobispo Bernard Law, de encubrir los abusos sexuales a niños por parte de uno de sus curas.
Aunque en un principio el diario apuntaba a un solo responsable, la investigación culminó en una serie de historias que acusaban a la Iglesia de Boston de encubrir los abusos de decenas de sacerdotes pedófilos entre 1984 y 2002.
Law, al que The Boston Globe calificó como “una figura central” en el escándalo, acabó presentando su renuncia. La historia se cuenta en Spotlight, galardonada el domingo pasado con el Óscar a la mejor película.
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Pero la carrera eclesiástica de Law no se terminó entonces, a pesar de la presión que sufrió el que había sido el prelado católico más influyente de EE.UU.
La dimisión fue aceptada por el entonces papa Juan Pablo II, quien le había nombrado cardenal de Santa Susana en 1985, y Law emprendió camino hacia la ciudad de Roma en la que sigue hoy en día.
En efecto, tras el escándalo, el cardenal fue nombrado en mayo del 2004 arcipreste de la iglesia de Santa Maria Maggiore, una de las cuatro basílicas más simbólicas de Roma.
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Y en abril del 2005 celebró una misa en la Basílica de San Pedro del Vaticano.
Pero Law no solo mantuvo su influencia, sino que, lejos de esconderse, se dejaba ver con frecuencia en actos eclesiásticos o diplomáticos.
“No perdió su influencia. Fue miembro de más congregaciones que cualquier otro obispo”, le dijo al diario The Guardian Robert Mickens, periodista en el Vaticano y editor de la revista Global Pulse, en 2015.
En Roma, Law se volvió más influyente incluso de lo que había sido en Boston, según explicó en un largo artículo en septiembre del año pasado David Boeri, periodista de la radio pública estadounidense (NPR) en Boston.
Law mantuvo su puesto en el Colegio Cardenalicio y en la Congregación para los Obispos. ”Lo que la gente no entendió entonces es que como arcipreste no tenía ningún poder, pero el cargo en la Congregación de los Obispos era enormemente importante”, le dijo a BBC Mundo John Allen, analista de cuestiones vaticanas y reportero de The Boston Globe.
Law nunca fue acusado de nada ni invitado a declarar por los casos de pederastia.
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“Alguna gente dijo que se fue a Roma para evitar ser juzgado”, dice Allen, “pero el Vaticano siempre dijo que si hubiera sido citado, habría declarado”.
El cardenal, que no ha dado entrevistas a ningún medio, se jubiló en noviembre del 2011, todavía es arcipreste emérito de la Basílica y arzobispo emérito de Boston, según la página de la Santa Sede.(I)
Apuntes
Vaticano
Película
El diario oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, se pronunció sobre el triunfo de la película Spotlight. Lucetta Scaraffia explica que la película no ataca a la fe católica e incluso considera como señal positiva que sus productores confíen en el manejo del papa Francisco sobre este delicado tema.


















