El Banco Central y la crisis de 1999

Viernes, 10 de Marzo, 2017 - 00h07
10 Mar 2017

El feriado bancario no hubiera sido posible sin tres elementos claves que los estatistas de todos los colores aman omitir: (1) un banco central emisor (el sucre), (2) políticos que podían utilizar el dinero de otros para beneficiar a otros en nombre de otros y (3) que tenían la fuerza del Estado para obligar a los ciudadanos a utilizar una moneda que ya no les inspiraba confianza. Estos tres elementos, que atentan directamente contra la soberanía individual y que son políticas intervencionistas, causaron una de las peores crisis en la historia del país.

Desde su creación en 1927 el Banco Central podía conceder créditos a los bancos del sistema financiero, pero es desde 1983, con la “sucretización” del gobierno de Osvaldo Hurtado, que se profundiza y abusa del papel del Banco Central como prestamista de última instancia. Esta práctica generó incentivos perversos que condujeron eventualmente a la hecatombe de 1999. Esa práctica generó inestabilidad en el sistema financiero.

Cuando el Banco Central veía que el sucre caía frente al dólar, intervenía en el mercado cambiario para intentar detener su declive, gastando en el intento la Reserva Monetaria. Al ver que la reserva caía, la gente se ponía nerviosa y retiraba depósitos del sistema financiero. Cuando eso sucedió, el Banco Central pretendió frenar los retiros y la fuga de capitales elevando la tasa de interés. Tampoco fue suficiente.

Entonces el Banco Central se embarcó en una orgía de emisión monetaria a fines de los años noventa. En gran medida, para que los bancos tuvieran suficientes sucres para atender la demanda de efectivo. Pero mientras más emitían, más se depreciaba el sucre y subía la inflación. Por ejemplo, en 1999 el Banco Central emitió 149% más sucres que en 1998. El país padeció una inflación de 52% en 1999 y el impacto de esa emisión brutal del 1999 se sintió en el año 2000 con una inflación de 96%.

El fondo del asunto es la depreciación de la moneda que detonó una corrida bancaria y la fuga de capitales, ante lo cual el Banco Central continuó prestando a los bancos incurriendo en una emisión descomunal. Esto lo hacía para que los bancos pudieran pagar a sus clientes, quienes de forma desesperada querían convertir sus sucres a dólares. La crisis cambiaria y financiera se detuvo en enero de 2000 cuando se adoptó la dolarización.

Y ese es el final feliz y una de las historias peor contadas: la dolarización es el triunfo de los ecuatorianos comunes y corrientes por sobre la imposición de una moneda que era manipulada por la clase política para beneficio propio y de sus amigos. Ahora que recordamos el aniversario del feriado bancario, recordemos que afortunadamente el Banco Central y nuestros políticos ya no tienen el poder de obligar a los ciudadanos a utilizar una moneda que no les inspira confianza. Esta semana recordemos que la crisis de 1999 no hubiera sido posible sin todo el poder que tuvo el Banco Central hasta la dolarización en enero de 2000.

Así que la raíz de la crisis de 1999 fueron la sucretización de 1983 y los gobiernos estatistas de distintos colores que continuaron con esa práctica. Si busca un principal culpable, ese es el Banco Central del Ecuador; y si busca la solución, encontrará la dolarización. (O)

El Banco Central y la crisis de 1999
El feriado bancario no hubiera sido posible sin tres elementos claves que los estatistas de todos los colores aman omitir: (1) un banco central emisor (el sucre), (2) políticos que podían utilizar el dinero de otros para beneficiar a otros en nombre de otros y (3) que tenían la fuerza del Estado para obligar a los ciudadanos a utilizar una moneda que ya no les inspiraba confianza.
2017-03-10T00:07:08-05:00
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