Apagar las luces

Viernes, 3 de Febrero, 2017 - 00h01
3 Feb 2017

Los ecuatorianos interesados en salir del régimen autoritario en el que nos encontramos, muchas veces hemos llegado a discutir cómo realizar reformas frente a los múltiples candados que han dejado los socialistas del Siglo XXI en la Constitución de Montecristi. Pero lanzar al país a una nueva aventura constituyente sería igual de arriesgado y costoso esta vez y no hay garantía de que el resultado sea una democracia liberal.

Es perverso el sistema de gobierno presidencialista que nació en Montecristi. Aunque es importante eventualmente realizar las necesarias reformas políticas para devolverle al Estado ecuatoriano una sana separación de poderes y mayores límites a su tamaño y envergadura, la difícil situación que heredará el próximo gobierno requiere de medidas inmediatas que le den respiro a la economía. Es aquí donde, si Alianza PAIS saliera del poder, el presidencialismo que le dejan como legado al próximo gobierno nos aporta la vía para salir del fracasado modelo estatista.

Sucede que una presidencia fuerte sirve para hacer mucho y también para deshacer gran parte de lo que hizo el presidente anterior. ¿Qué podría hacer un presidente con un programa liberal de reformas y sin controlar una mayoría de la Asamblea y con los organismos de control potencialmente todavía fieles al correísmo? Muy sencillo, llegar al poder y apagar las luces.

El próximo presidente puede emprender una liberalización comercial ambiciosa, pues la Constitución confiere al presidente el control sobre la política comercial en su artículo 305. Esto significa: adiós salvaguardias, cuotas de importación, e incluso hasta podría emprender una liberalización unilateral del comercio como lo hicieron nuestros vecinos chilenos y peruanos. Es de suma importancia que el próximo presidente, en aras de abrirse al comercio con el resto del mundo, dé retro en todas las barreras no arancelarias creadas por el INEN, que la Cámara de Comercio de Guayaquil adecuadamente ha apodado como “tramitología INENficiente”.

El próximo presidente también podría corregir los errores cometidos por la Junta de Regulación Monetaria y Financiera desde fines de 2014. También podría eliminar todo requisito de repatriar fondos de la banca que se impuso desde 2009. Recordemos que el artículo 303 de la Constitución de los AP le confiere el poder exclusivo al presidente sobre la política “monetaria, crediticia, cambiaria y financiera”.

Hay mucho espacio de maniobra por el lado de la elaboración del presupuesto. El próximo presidente podría adoptar la metodología de presupuesto base cero: esto es, que cada entidad del Estado tenga que, como lo suelen hacer las empresas, justificar cada dólar que pretende gastar el siguiente año y no, como se ha solido hacer en nuestra administración pública, partir con el monto gastado el año anterior como monto de partida. Aquellos organismos del Estado que estorban y son innecesarios podrían recibir una asignación presupuestaria menor.

La práctica de que el presidente envíe legislación para crear y elevar impuestos mediante leyes de “carácter económico urgente” también sirve para que el próximo presidente elimine y/o reduzca impuestos de la misma forma.

Y así, algún día no tan lejano, sin lanzarnos a una aventura arriesgada de reforma constitucional, importantes obstáculos al desarrollo como Senplades, INEN, BCE, podrían quedar reducidos a una mínima expresión, sirviendo solo como recordatorio de una lejana pesadilla estatista. (O)

Apagar las luces
Los ecuatorianos interesados en salir del régimen autoritario en el que nos encontramos, muchas veces hemos llegado a discutir cómo realizar reformas frente a los múltiples candados que han dejado los socialistas del Siglo XXI en la Constitución de Montecristi.
2017-02-03T00:01:10-05:00
El Universo

Te recomendamos