Desde el 2000, cuando fue creada la Universidad San Gregorio, de Portoviejo, por medio de un decreto legislativo, se convirtió en la única universidad privada en Manabí.

Como estudiante de la Facultad de Odontología me hago crítico sobre el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior.

La Universidad San Gregorio, de Portoviejo, está en la categoría C y como estudiante he visto el descontento de las autoridades que trabajan por lograr dicha excelencia académica que el Ceaaces no reconoce.

El personal administrativo y los estudiantes somos partícipes de la excelencia académica que nos brinda la USGP y los docentes que han publicado libros en los que se refleja su conocimiento y experiencia, e incluso los graduados, ya que muchos de ellos para realizar una especialidad dentro del país o en el exterior se les hace un seguimiento para poder admitirlos.

Conocemos que la realidad socioeconómica de Manabí es muy distinta a la de provincias como Guayas y Pichincha, incluso en los costos de las denominadas colegiaturas que son flexibles en comparación con otras instituciones privadas. La USGP recibe fondos de los estudiantes, ya que es su única fuente de ingresos. Resalto las gestiones de becas para estudiantes que después del terremoto del 16 de abril perdieron todo lo material, pero no perdieron las ganas de estudiar.

Además que la demanda de estudiantes para ingresar al periodo septiembre 2016-febrero 2017 fue mucho menor, según datos comparados con semestres pasados. Por este motivo, como joven rescato ese espíritu luchador de los manabitas y hay que tener mucha fortaleza para seguir adelante en los estudios de quienes se están formando día a día; que continúen, ya que esto no es una obligación, sino la oportunidad de entrar en el mundo del saber. (O)

Jhon Toro Ponce, estudiante, Montecristi